Cuando trabajas, pero no decides

por Fernanda Palma Juarez

Por Fernanda Palma Juárez

No todas las mujeres que trabajan tienen libertad de decisión: no son libres.

Muchas generan ingresos, emprenden, son socias de empresas, y muchas de ellas sostienen hogares enteros. Pero, al final del día, no tienen control sobre lo que construyeron, ya sea en sociedad o en pareja.

Ya sea porque no entienden, porque no les enseñaron la legalidad detrás de los negocios o por confiar. Y ahí comienza otro tipo de dependencia que se podría traducir mejor como violencia económica, mássilenciosa y, si me permiten el término, más sofisticada. Pero igual o peor de limitante, ya que trabajas,construyes, pero al final nada es tuyo y no tienes control sobre el dinero.

Lo viví de cerca desde la historia que conté en mi primera columna: mi mamá trabajó, construyó, pero nada estaba a su nombre: ni propiedades, ni negocio, ni siquiera un automóvil de los cuatro que tenían. Y cuando todo terminó, tuvo que empezar de cero.

Esto nos lleva a considerar que no basta con trabajar, hay que entender cómo proteger lo que construyes. En México esto sucede todos los días: tenemos a Soraya, que confió en su esposo laadministración de su empresa; al final, él la dejó con una deuda en Hacienda y la cancelación de las cuentas bancarias porque ella confió en él. Tenemos a Fátima, a quien simplemente dejaron fuera de “lajugada” de la empresa y ya no tiene más ingreso porque decidieron abrir otra, pero que le vende a los mismos clientes que ella presentó. Ahí tenemos también a Victoria, que al revisar toda la administración de su despacho se dio cuenta de que todo estaba en ceros y que la empresa no facturaba: facturabaalguien más.

Estamos hablando de mujeres que tienen preparación universitaria, incluso maestrías y posgrados, pero la violencia es la misma. La violencia económica verdaderamente no discrimina a nadie.

Todos estos casos tienen un común denominador: tuvieron como socio a su pareja.

Las mujeres ponemos capital emocional y operativo en el negocio, trabajamos jornadas completas, etc.Pero, en muchos casos, no somos socias, no estamos en el acta constitutiva, no tenemos acciones, no firmamos los contratos o, si lo hacemos, no controlamos las cuentas ni los movimientos. Entonces, el negocio es de los dos… hasta que deja de serlo.

Y muchas veces no se habla por amor, por confianza o por costumbre, y nos decimos: “Es mi pareja, es mi esposo, es mi novio, no pasa nada”, “lo vemos después”, “así nos entendemos”.

Pero los negocios no funcionan con acuerdos implícitos, porque esta falta de estructura, en el futuro, provoca que uno de los dos quede vulnerable.

Me gustaría hablar de tres pilares de la autonomía económica (puede haber más, pero centrémonos en estos tres):

  1. Generar ingresos
  2. Administrarlos
  3. Tener propiedad y poder legal sobre ellos

Si falta alguno de ellos, la libertad es parcial, y muchas se quedan solo en el primero. Debemos prestaratención a cómo proteger nuestros activos, qué implica firmar o no firmar, cómo funciona una sociedad, cómo estructurar un negocio, etc.

Hoy, desde Fundación Palma, trabajamos para emprender con acompañamiento, enseñar que generar ingresos va acompañado de estructura, legalidad y administración. Porque tener dinero y poder decidir sobre él es el verdadero significado de la AUTONOMÍA ECONÓMICA.

 

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

Imagen generada para uso editorial de LCR

 

 

Loading

Comenta con Facebook

También te podría interesar

Ir al contenido