De las minas a los satélites: Europa, el rearme y la guerra que el Derecho aún no alcanza

El 4 de mayo, conocido mundialmente como el Día de Star Wars, ha dejado de ser únicamente una celebración de Star fans para convertirse en una oportunidad de reflexión sobre la guerra, el poder y la política

por Angélica Suárez Mendoza

AMASSURU | MUJERES EN SEGURIDAD

Por Angélica Suárez

(abogada consultora en DIH y DDHH)

El 4 de mayo, conocido mundialmente como el Día de Star Wars, ha dejado de ser únicamente una celebración de Star fans para convertirse en una oportunidad de reflexión sobre la guerra, el poder y la política. Lo que durante décadas fue considerado entretenimiento hoy funciona como una herramienta analítica capaz de iluminar debates reales sobre conflicto armado y legalidad internacional.

Espacios como el Forum on the Arms Trade, una red de expertos dedicada al análisis del comercio de armas y la asistencia en seguridad, han demostrado que los estudios sobre militarización pueden dialogar con narrativas culturales contemporáneas. En esa misma línea, los estudios jurídicos sobre Star Wars Derechos Humanos (DDHH) y Derecho Internacional Humanitario (DIH) —incluido el trabajo publicado por Tirant lo Blanch en 2026— permiten utilizar la saga como un escenario de análisis para discutir principios como distinción, proporcionalidad y responsabilidad de mando.

Este cruce entre cultura y derecho no es trivial. Permite comprender mejor una realidad que ya no se ajusta a las categorías tradicionales de la guerra.

Imagen 1. Suárez Mendoza, A. (2026). Ilustración conceptual sobre guerra satelital y minas antipersonal generada por IA.

Europa se rearma: el campo de batalla ha cambiado

Europa se rearma. La afirmación, repetida en informes y discursos políticos, suele interpretarse en términos presupuestales: más inversión, más capacidades, más armamento. Sin embargo, esta lectura resulta insuficiente.

Según el International Institute for Strategic Studies, en la edición 2026 de The Military Balance, el gasto mundial en defensa alcanzó los 2,63 billones de dólares en 2025, con Europa aumentando significativamente su participación global, impulsada en gran medida por Alemania (IISS, 2026). Este incremento no es únicamente cuantitativo: refleja una transformación estructural del sistema internacional y de la naturaleza misma del conflicto.

En paralelo, se observa una erosión del consenso humanitario. El Landmine and Cluster Munition Monitor advierte que decisiones recientes de varios Estados han contribuido a debilitar el consenso global en torno a la prohibición de armas inherentemente indiscriminadas (ICBL-CMC, 2026). La retirada o suspensión de compromisos en materia de minas antipersonal evidencia una tensión creciente entre la seguridad estatal y las obligaciones del Derecho Internacional.

Un referente útil para comprender los riesgos de estas transformaciones es el caso de las minas antipersonal, cuya afectación a la población civil ha sido ampliamente documentada y regulada. Estas armas, por su carácter indiscriminado, generan daños prolongados en el tiempo, afectando no solo a combatientes sino también a comunidades enteras, incluso años después de finalizado el conflicto. Esta realidad llevó a la adopción de la Convención de Ottawa de 1997 y al desarrollo de extensos sistemas de monitoreo, evaluación de riesgos y respuesta humanitaria (ICBL-CMC, 2026; Henckaerts & Doswald-Beck, 2005). Este marco ha permitido identificar patrones de daño, poblaciones vulnerables y mecanismos de mitigación con un alto grado de precisión.

En contraste, los ataques a infraestructuras informáticas y satelitales —como el caso Viasat— aún carecen de un nivel equivalente de sistematización en la evaluación de sus impactos sobre la población civil. Aunque estos ataques no generan destrucción física inmediata, sus efectos pueden ser igualmente disruptivos al afectar servicios esenciales como la comunicación, la energía o el acceso a la información.

En este sentido, así como las minas antipersonal motivaron la construcción de un régimen jurídico y técnico basado en la anticipación del daño, resulta necesario desarrollar un enfoque similar para los conflictos tecnológicos, que permita evaluar ex ante sus consecuencias y fortalecer la protección de la población civil especialmente mujeres, niños y niñas, frente a estas nuevas formas de violencia.

Europa, históricamente promotora del DIH, comienza así a tensionar sus propios principios en un contexto donde el campo de batalla ya no es únicamente territorial, sino también tecnológico y sistémico.

De las minas a los satélites: la orbitalización del conflicto

El rearme europeo no se limita a armas convencionales. Cada vez más, la inversión se dirige hacia tecnologías avanzadas: ciberdefensa, inteligencia artificial y sistemas aeroespaciales. Los satélites se han convertido en infraestructura crítica. Permiten comunicaciones, navegación, inteligencia y operaciones militares. Sin ellos, un Estado moderno pierde capacidad operativa. Por ello, el espacio se ha consolidado como un dominio estratégico (Johnson-Freese, 2017).

Este proceso puede describirse como una orbitalización del conflicto: la guerra ya no se libra únicamente en tierra, mar y aire, sino también en la órbita terrestre. Pero esta expansión trae consigo nuevas vulnerabilidades y una creciente necesidad de análisis de riesgos. Un ataque contra sistemas espaciales puede generar efectos globales y sistémicos, impactando simultáneamente tanto a actores militares como a la población civil, especialmente cuando estas infraestructuras están interconectadas con redes de comunicación, energía y transporte.

Viasat 2022: la guerra que no destruye, pero paraliza

El ataque contra la red satelital KA-SAT de Viasat, ocurrido el 24 de febrero de 2022 —coincidiendo con el inicio de la invasión rusa a Ucrania—, constituye uno de los ejemplos más claros de la transformación del conflicto contemporáneo.

A diferencia de los ataques tradicionales, no produjo destrucción física directa. Sin embargo, interrumpió comunicaciones en Ucrania y generó efectos colaterales en varios países europeos, afectando infraestructuras críticas y servicios esenciales (ENISA, 2022). La Unión Europea y aliados atribuyeron políticamente el ataque a la Federación Rusa, señalando su carácter indiscriminado y su impacto transfronterizo (Consejo de la Unión Europea, 2022).

Este caso redefine el concepto de daño. Ya no se trata de destruir objetos, sino de neutralizar funciones. No hay ruinas visibles, pero sí colapso operativo. Para el DIH, esto plantea una pregunta fundamental: ¿cómo aplicar principios como la proporcionalidad cuando el daño es sistémico, indirecto y global?

Inteligencia artificial: la guerra como sistema

A esta transformación se suma la inteligencia artificial (IA). Su integración en sistemas militares ha dado lugar a lo que algunos autores denominan “guerras de sexta generación” (Scharre, 2018). La IA permite automatizar ciberataques, procesar grandes volúmenes de datos y optimizar la identificación de objetivos. Esto incrementa la velocidad y eficacia operativa, pero también eleva el riesgo de errores críticos y decisiones basadas en modelos probabilísticos (Las Heras, 2023; Sánchez Tapia, 2024).

El desarrollo de sistemas autónomos capaces de seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana directa plantea dilemas éticos y jurídicos profundos. Como advierte Russell (2019), la delegación de decisiones a sistemas algorítmicos puede diluir la responsabilidad y reducir el control humano significativo.

En este contexto, la guerra deja de ser un evento localizado para convertirse en un sistema interconectado, donde los efectos se propagan más allá del campo de batalla.

Derecho Penal Internacional: ¿quién responde por la guerra invisible?

La expansión del conflicto hacia el espacio y el ciberespacio plantea interrogantes fundamentales para el Derecho Penal Internacional (DPI). No todo ataque tecnológico constituye un crimen internacional. Sin embargo, cuando una operación afecta deliberadamente a bienes civiles, produce daños desproporcionados o forma parte de un ataque sistemático contra la población, puede abrir la puerta a la responsabilidad penal individual.

El problema es que, en estos escenarios, la atribución se vuelve compleja. La participación de actores estatales, privados y sistemas automatizados dificulta identificar responsables directos (Weeden, 2019; Burbach, 2018).

El resultado es un riesgo de impunidad en contextos donde el daño es real, pero la responsabilidad se diluye en redes tecnológicas.

Un derecho que llega tarde: la necesidad de anticipación

Frente a estos desafíos, el Derecho Internacional parece ir un paso atrás. Su lógica es reactiva: actúa después del daño. Pero en un entorno de guerra tecnológica, el daño puede ser inmediato, global e irreversible. Esto exige un cambio de paradigma.

La propuesta de justicia anticipatoria en el análisis de riesgos desde un punto de vista integral, apunta en esa dirección. Inspirada en enfoques como el de Delmas-Marty (2013), plantea la necesidad de:

  • Identificar riesgos antes de su materialización
  • Regular tecnologías emergentes
  • Integrar derechos humanos en el diseño tecnológico

No se trata sólo de sancionar, sino de prevenir.

Conclusión: un derecho que debe adelantarse

El rearme europeo no es solo una respuesta a amenazas externas. Es también el síntoma de un cambio más profundo en la naturaleza del conflicto. De las minas terrestres hemos pasado a los satélites. De la destrucción visible al daño sistémico. De la decisión humana al cálculo algorítmico.

En este nuevo escenario, el Derecho Internacional enfrenta un desafío decisivo: adaptarse o quedar obsoleto. La justicia anticipatoria no es una opción teórica. Es una necesidad práctica en un mundo donde la guerra ya no siempre se ve, pero siempre impacta.

Referencias

Burbach, D. (2018). U.S. competition with China and Russia in space. RAND Corporation.
Disponible en:  https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR2799.html

Delmas-Marty, M. (2013). Résister, responsabiliser, anticiper. Seuil. Disponible en: https://www.seuil.com/ouvrage/resister-responsabiliser-anticiper-mireille-delmas-marty/9782021104503

European Union Agency for Cybersecurity (ENISA). (2022). ENISA threat landscape for satellite communications. Disponible en: https://www.enisa.europa.eu/publications/enisa-threat-landscape-for-satellite-communications

Forum on the Arms Trade. (s. f.). Forum on the Arms Trade. Disponible en: https://www.forumarmstrade.org/

Henckaerts, J.-M., & Doswald-Beck, L. (2005). Customary international humanitarian law. Cambridge University Press.Disponible en: https://doi.org/10.1017/CBO9780511495049

International Institute for Strategic Studies (IISS). (2026). The Military Balance 2026. Disponible en: https://www.iiss.org/publications/the-military-balance/the-military-balance-2026/

Johnson-Freese, J. (2017). Space warfare in the 21st century. Routledge.
 https://doi.org/10.4324/9781315587282

Landmine and Cluster Munition Monitor. (2026). Ban Policy Newsletter. Disponible en: https://www.the-monitor.org/en-gb/reports/2026/ban-policy-newsletter.aspx

Las Heras, P. (2023). El reto de la inteligencia artificial para la seguridad y la defensa. Universidad de Navarra. Disponible en:https://www.unav.edu/web/global-affairs/el-reto-de-la-inteligencia-artificial-para-la-seguridad-y-defensa

Russell, S. (2019). Human compatible: Artificial intelligence and the problem of control. Viking. Disponible en: https://www.penguinrandomhouse.com/books/566677/human-compatible-by-stuart-russell/

Sánchez Tapia, S. (2024). Seguridad en la era de la inteligencia artificial. Global Affairs Journal. Disponible en:  https://www.unav.edu/web/global-affairs/seguridad-en-la-era-de-la-inteligencia-artificial

Scharre, P. (2018). Army of none: Autonomous weapons and the future of war. W. W. Norton. Disponible en: https://wwnorton.com/books/9780393608995

Weeden, B. (2019). Global space security. Secure World Foundation. Disponible en:  https://swfound.org/publications/global-space-security/

Consejo de la Unión Europea. (2022, May 10). Russian cyber operations against Ukraine: Declaration by the High Representative on behalf of the European Union. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2022/05/10/russian-cyber-operations-against-ukraine-declaration-by-the-high-representative-on-behalf-of-the-european-union/

La opinión de las autoras no compromete la posición institucional de Amassuru

Imagen 1. Suárez Mendoza, A. (2026). Ilustración conceptual sobre guerra satelital y minas antipersonal generada por IA.

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