AMASSURU | MUJERES EN SEGURIDAD
Por mujeres integrantes del grupo TEQGEN
El pasado 19 de febrero, en el marco de la Cumbre “AI Impact” India 2026 celebrada en Nueva Delhi, 90 países y actores regionales e internacionales, incluida la Unión Europea y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, suscribieron una declaración de principios para orientar el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial (IA). Entre los firmantes se encuentran 13 Estados de América Latina y el Caribe (ALC), los cuales concentran alrededor del 75% de la población de la región. Un actor preeminente en este escenario fue Brasil, representado por su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, cuya participación buscó proyectar un liderazgo regional que trascendiera la mera firma del consenso multilateral. Esta voluntad de protagonismo se materializó en un gesto paralelo: el lanzamiento de la Alianza Digital Brasil-India para el futuro.
Ahora bien, más allá del peso diplomático de este consenso, cabe preguntarse por la efectividad real de estos instrumentos en un escenario tecnológico de cambios acelerados. Esto es especialmente crítico en una región como ALC, donde si bien existen liderazgos regulatorios claros, persiste una marcada asimetría institucional y una falta de armonización regional. En este sentido, a continuación se presenta una síntesis de los pilares fundamentales de la Declaración de Delhi, como preámbulo a una necesaria reflexión crítica sobre este instrumento no vinculante y su capacidad para influir realmente en la gobernanza efectiva de la IA en la región.
Los pilares de la Declaración de Delhi
La Declaración de Delhi se define como un instrumento no vinculante, respetuoso de la soberanía nacional y concebido para orientar el desarrollo de la Inteligencia Artificial hacia un futuro próspero y equitativo. El documento se estructura en un preámbulo y siete ejes programáticos, inspirados en los siete chakras (pilares) de la Cumbre. Estos pilares abarcan:
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- Desarrollo del capital humano: considera que la capacitación de profesionales, la concientización ciudadana y la colaboración internacional son piezas claves para el pleno aprovechamiento del potencial de la IA.
- Ampliación del acceso para el empoderamiento social: reconoce el potencial de la IA para el bien común y propone la creación de una plataforma voluntaria y colaborativa para el intercambio de experiencias, conocimientos y prácticas escalables.
- Confiabilidad de los sistemas de IA: dedicado al desarrollo de sistemas de IA confiables, seguros y robustos para alcanzar los beneficios económicos y sociales de esta tecnología. Este pilar cuenta también con la iniciativa Trusted AI Commons, una plataforma colaborativa de recursos técnicos, herramientas, puntos de referencia y mejores prácticas.
- Eficiencia energética: se enfoca en el desarrollo de sistemas de IA energéticamente eficientes, dada la alta demanda de energía, de infraestructura y de recursos naturales.
- Uso de la IA en la ciencia: busca la eliminación de barreras y el acceso a infraestructura para la investigación, además de impulsar la colaboración y el desarrollo. También, propone la Red Internacional de Instituciones de IA para la Ciencia, de carácter voluntario.
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- Democratización de los recursos tecnológicos: dedicado a mejorar el acceso a los recursos de IA para el desarrollo y beneficio de todos los ciudadanos del mundo, presenta la Carta para la Difusión Democrática de la IA.
- IA para el crecimiento económico y el bienestar social: aborda el uso de código abierto y otros enfoques de accesibilidad. También aboga por la difusión a gran escala de casos de uso y propone la iniciativa Global AI Impact Commons.
Entre las iniciativas que destacan están la Carta para la Difusión Democrática de la IA; la iniciativa Global AI Impact Commons, que propone escalar casos de uso exitosos; y la plataforma Trusted AI Commons, lanzada durante la Cumbre para consolidar recursos técnicos y mejores prácticas en seguridad. Asimismo, destaca la Red Internacional de Instituciones de IA para la Ciencia, que conectará comunidades científicas y potenciará el uso de la IA en la investigación, resaltando la importancia de la colaboración internacional en la capacitación y reentrenamiento en IA.
Balance y perspectivas críticas
En la actual arquitectura de la gobernanza global, las declaraciones y acuerdos multilaterales —especialmente sobre la distribución equitativa y global de los beneficios de la IA— constituyen hitos fundamentales para establecer un lenguaje común y fijar orientaciones normativas compartidas. Estos instrumentos no solo formalizan compromisos políticos, sino que pueden catalizar infraestructuras institucionales y redes de colaboración que, de otro modo, podrían permanecer fragmentadas. Sin embargo, cuando se limitan a marcos voluntarios y no vinculantes, su alcance resulta insuficiente, particularmente para los Estados de ALC. La región enfrenta no solo brechas regulatorias, sino una profunda asimetría entre países con marcos de vanguardia y aquellos con capacidades institucionales limitadas. Esta heterogeneidad, sumada a un marcado déficit de implementación y a la falta de mecanismos que fortalezcan la participación de la sociedad civil, debilita la capacidad de la región para negociar en bloque frente a los actores privados que predominan en el mercado digital.
El balance de la cumbre resulta entonces ambiguo: mientras el plenario unifica el vocabulario y fija principios, la negociación decisiva se desplaza hacia los márgenes. Esta asimetría fue visible en la propia arquitectura del evento, donde la proximidad de los grandes conglomerados tecnológicos a los centros de decisión contrastó con el lugar periférico asignado a la sociedad civil. Es en esa periferia del plenario donde se gestan acuerdos de carácter estratégico y operativo, como la adhesión de la India a la “Pax Silica” con Estados Unidos, en paralelo a la retórica multilateral del evento, un alineamiento que busca construir cadenas de suministro alternativas a la hegemonía tecnológica de China. Estas tendencias profundizan la brecha entre quienes poseen la infraestructura, quienes integran la cadena de suministro y quienes definen las reglas. Este desfasaje advierte que, sin una arquitectura regional que traduzca los principios en acuerdos de inversión, seguridad y soberanía de datos, ALC corre el riesgo de habitar un ecosistema de declaraciones compartidas pero de capacidades fragmentadas.
La opinión de las autoras no compromete la posición institucional de Amassuru
Foto:Generara con Ia por Amsssuru
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AMASSURU MUJERES EN SEGURIDAD
Somos una red de mujeres que trabajan temas de Seguridad y Defensa en América Latina y el Caribe (ALC), creada para promover el trabajo de las mujeres en el área, además de facilitar la visibilidad y los espacios de discusión en la región. Juntas, somos mucho más poderosas, por eso creemos que es central crear una red entre nosotras, en un área como la de seguridad, en la cual hemos sido segregadas históricamente. Somos una red independiente y apartidaria de mujeres que trabajamos en diversas áreas, incluyendo la investigación, la docencia, el trabajo directo en políticas públicas y prevención, el periodismo, las ONGs, los gobiernos nacionales y locales, así como en organizaciones internacionales y la academia, entre otras áreas. La red de Amassuru está enfocada en la seguridad en el sentido amplio, englobando temáticas de seguridad ciudadana, seguridad humana, seguridad internacional y justicia.
Esta columna fue redactada por integrantes de TEQGEN, Programa de Tecnología y Equidad de Género de Amassuru (teqgen@amasusu.org). TEQGEN trabaja para reducir la brecha de género en las TIC y para abordar los desafíos de los sectores de seguridad, defensa y justicia desde una perspectiva de género. Participaron en la elaboración: Maria Eugenia Carrasco (Argentina) y Berenice Fernandez Nieto (México).
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