La otra brecha digital: lo que la IA promete a las mujeres y lo que en realidad les quita

por Sofía Gamboa de la Parra

Por Sofía Gamboa

La inteligencia artificial promete cerrar brechas laborales para las mujeres. Los datos sugieren que, si no cambia la forma en que la gobernamos, podría ampliarlas.

Hay una frase que se repite tanto en foros de tecnología que ya casi nadie la cuestiona: la inteligencia artificial va a democratizar el acceso al empleo. La Jornada lo tituló este verano: la IA abre campo laboral a más mujeres en México, dándoles una vía directa hacia la economía digital y una manera de revertir la informalidad. Es una narrativa optimista, cómoda, fácil de aplaudir en un panel. El problema es que, cuando se contrasta con los números, esa narrativa empieza a cojear.

El país que más contrata IA, y el que menos mujeres pone a competir por ella

México no es un actor menor en esta historia: según el análisis de Get on Board sobre más de 15 mil vacantes tecnológicas entre 2023 y 2025, el país lidera la demanda de empleos relacionados con IA en toda América Latina, con un crecimiento de 150% en solo dos años. Hasta aquí, el titular optimista se sostiene.

Pero el mismo estudio revela la otra mitad de la historia: solo 27% de quienes se postulan a esas vacantes de IA en México son mujeres, un porcentaje por debajo del promedio regional de 29%. Argentina, con 42% de candidatas mujeres, muestra que no es una fatalidad tecnológica sino una diferencia de política y cultura laboral. Perú, en el otro extremo, registra apenas 20%. México queda a la mitad de la tabla, lejos de presumir nada.

Y esto no es un fenómeno nuevo: el INEGI ya documentaba que solo 17% de las personas que trabajan en tecnologías de la información y comunicación en México son mujeres. La IA no está corrigiendo esa proporción; por ahora, la está heredando tal cual.

El riesgo que no aparece en las gráficas de crecimiento

En mayo, durante el panel «La otra alIAda» del Expansión Summit Mujeres 2026, Úrsula Quijano, directora para México de Laboratoria, puso el dedo exactamente ahí: advirtió que las mujeres tienen, según su estimación, hasta tres veces más probabilidades de perder su empleo frente al avance de la IA, particularmente en áreas administrativas, atención al cliente y labores repetitivas. No es un dato de un estudio cuantitativo independiente, vale la pena decirlo con la misma claridad con la que se cita cualquier cifra, sino la lectura de alguien que lleva más de una década capacitando mujeres en condiciones de subempleo en diez países de la región. Pero apunta a algo que sí es estructural: esas son, precisamente, las áreas laborales históricamente más feminizadas.

Quijano también señaló el otro lado del embudo: muchas mujeres que ya trabajan en tecnología no logran dar el salto hacia los puestos especializados en IA que sí están creciendo. «Tenemos talento impresionante, pero muchas estaban en siete, ocho o nueve años de experiencia sin poder hacer ese brinco», dijo. El mismo estudio de Get on Board detectó un incremento de 50% en la demanda de puestos senior de AI Engineer. Es decir: el empleo que se destruye está feminizado, y el empleo que se crea, no.

Gobernanza, la palabra que falta en el discurso feliz

Elida Godínez, technology strategic segment leader de IBM México, ofreció en el mismo panel la pieza que conecta todo: dijo que la confianza en la IA depende de que existan esquemas de gobernanza que aseguren que la tecnología «aporte valor y rentabilidad» sin reproducir sesgos. Es el mismo lenguaje que usaría cualquier consejo de administración serio frente a un riesgo operativo no mitigado. Y sin embargo, ese esquema de gobernanza, el que específicamente vigile el sesgo de género en la adopción de IA en las empresas mexicanas, no existe todavía como política pública articulada. Existe como buena intención en un panel de marzo, y como advertencia aislada de una directora de ONG en mayo.

El propio Barómetro global de la IA en el mundo laboral de PwC ya había encontrado, en el conjunto de países que analiza, que en todos ellos hay más mujeres que hombres en los roles más expuestos a ser transformados o sustituidos por esta tecnología. No es una particularidad mexicana: es un patrón que México simplemente no está corrigiendo con nada distinto a lo que ya hace el resto del mundo.

La distancia, otra vez, se mide en años de experiencia

El discurso dice que la IA abre puertas. Los números dicen que, para las mujeres, abre una puerta angosta, 27% de las candidaturas, mientras deja abierta de par en par la puerta trasera de la automatización en las tareas que ellas ya ocupaban. Y en medio, la política de gobernanza que podría corregir el sesgo antes de que se institucionalice sigue siendo, como en tantos otros casos que he documentado aquí, una intención pronunciada en un escenario y no una obligación escrita en ningún presupuesto ni en ninguna regulación.

La inteligencia artificial no decidirá sola el futuro laboral de las mujeres. Lo decidirán las políticas, los consejos de administración y los algoritmos que hoy estamos permitiendo construir.

@GamboaSofia

Imagen creada para uso editorial de LCR

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

 

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