Estudio de Avon y Natura alerta sobre la brecha entre la prevención y el acceso a la salud mamaria en México

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. México, 04 de septiembre 2026.— A pesar de que el mensaje sobre la importancia de identificar a tiempo el cáncer de mama se encuentra ampliamente extendido en el país, la capacidad real de las mujeres mexicanas para llevar a cabo un cuidado integral de su salud enfrenta barreras estructurales que van más allá de la simple voluntad personal. Contar con tiempo suficiente, disponer de recursos económicos, tener acceso cercano a servicios médicos y disponer de una red de acompañamiento resultan ser factores decisivos que condicionan la prevención, evidenciando un profundo distanciamiento entre el conocimiento de los riesgos y la posibilidad efectiva de actuar.

Así lo revela el primer Índice de Concientización sobre Salud Mamaria México 2026, desarrollado de manera conjunta por Avon y la Fundación Instituto Natura. Elaborado a partir de un muestreo de 1,806 encuestas aplicadas a mujeres mayores de 18 años a nivel nacional, este instrumento evaluó los saberes sobre el padecimiento, las dinámicas de autocuidado actuales y los condicionantes del entorno que favorecen o entorpecen un diagnóstico oportuno. La medición global arrojó una calificación de apenas 32 puntos en una escala de 100, donde únicamente el 32 por ciento de las participantes se situó en niveles altos o muy altos de concientización, mientras que el 40 por ciento registró niveles bajos o muy bajos y el 29 por ciento se ubicó en un rango medio.

El reporte pone de manifiesto que la intención de cuidar de la salud no logra consolidarse debido a los obstáculos cotidianos de la población femenina. Aunque un abrumador 94 por ciento de las entrevistadas manifestó su disposición para modificar hábitos relacionados con la alimentación, el ejercicio o las revisiones médicas periódicas, solo seis de cada diez consideran contar con las condiciones objetivas indispensables para concretar dichos cambios. Sobre esta brecha, Silvia Ojeda Espejel, directora de la Fundación Instituto Natura México, señaló que la herramienta busca precisamente identificar en qué puntos específicos se ubican los desequilibrios para fortalecer las políticas públicas y lograr que la información disponible termine traduciéndose en decisiones sostenidas.

Al desagregar las dimensiones evaluadas —Detección, Conocimiento y Reducción de Riesgos—, el rubro de Detección alcanzó la puntuación más elevada, confirmando que la población comprende la relevancia de ubicar la enfermedad en etapas iniciales. Sin embargo, persisten vacíos informativos significativos respecto a las causas de riesgo y las pautas de seguimiento médico. Solo el 49 por ciento de las mujeres afirma conocer los factores o hábitos concretos que elevan la probabilidad de desarrollar neoplasias mamarias. De igual forma, la continuidad tras la primera cita con el especialista muestra fugas preocupantes: un 40 por ciento no completa la totalidad de los exámenes solicitados tras una consulta ginecológica, ya sea por practicarse únicamente algunos, omitirlos por completo o no acudir a la entrega de resultados.

En el plano de la medicina preventiva, el 73 por ciento de las participantes reconoce explícitamente que la detección temprana incrementa las probabilidades de curación del cáncer de mama. Pese a ello, la noción sobre cómo opera el proceso clínico presenta importantes inconsistencias. Únicamente el 31 por ciento identifica con precisión la edad o momento adecuado en que debe comenzar a practicarse la mastografía en ausencia de síntomas o antecedentes familiares. Asimismo, mientras la mastografía es ampliamente reconocida como método de tamizaje para detectar irregularidades, solo el 29 por ciento ubica a la biopsia como el procedimiento médico definitivo para confirmar un diagnóstico, lo que demuestra un conocimiento fragmentado de la ruta médica.

Las razones detrás del rezago en la realización de la primera mastografía responden a variables complejas. Junto con el miedo al diagnóstico o al dolor, figuran de manera recurrente la falta de tiempo, las complicaciones para obtener un turno de atención, la falta de una indicación médica explícita y la creencia errónea de que no es necesario realizarse estudios si no se perciben síntomas. Al respecto, Alma Ortiz, subdirectora general de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer, enfatizó que la atención oportuna debe comenzar desmitificando la ausencia de dolor o antecedentes como un indicador de seguridad, transformando la percepción de la mastografía y la biopsia de sentencias temidas a herramientas que otorgan certeza. El diagnóstico temprano depende de garantizar que la trayectoria médica completa —desde la primera duda hasta la consulta, los estudios y el tratamiento— pueda recorrerse de manera continua y sin interrupciones.

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