FAO, ONU Mujeres y Mercosur impulsan alianza regional para cerrar la brecha económica de las mujeres rurales

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. Chile, 27 de agosto 2026.— Con el foco puesto en romper las brechas históricas de género en el campo, la FAO, ONU Mujeres y la REAF/Mercosur dieron inicio al IV Ciclo de Intercambios Técnicos para la Agricultura Familiar. Durante todo el semestre, delegaciones y especialistas del sector debatirán estrategias concretas para derribar las barreras que limitan el desarrollo de las trabajadoras rurales en la región, centrándose en el acceso a la tierra, el financiamiento adaptado a sus realidades y el impulso de la asociatividad.

El encuentro inicial estuvo dedicado a los instrumentos e innovaciones financieras. La urgencia del debate quedó respaldada por cifras alarmantes: aunque las mujeres representan el 36 % de la fuerza laboral agroalimentaria en América Latina y el Caribe, casi la mitad de ellas (un 48 %) trabaja sin recibir remuneración alguna por sus labores familiares, en contraste con apenas un 9 % de los hombres en esa misma situación.

Frente a este escenario, los organismos internacionales hicieron un llamado explícito a pasar de la teoría a la acción mediante políticas públicas permanentes y presupuesto garantizado. René Orellana Halkyer, representante regional de la FAO, subrayó la importancia de articular a los gobiernos, la banca de desarrollo y el sector privado para consolidar un ecosistema financiero inclusivo. En esa línea, la representación de la presidencia pro tempore del Mercosur remarcó que el verdadero avance dependerá de construir políticas de Estado de largo plazo que profundicen la equidad de género.

Por parte de ONU Mujeres, Sarah Douglas recalcó el impacto multiplicador de estas medidas, señalando que garantizar recursos, tiempo y oportunidades a las productoras rurales transforma no solo sus vidas, sino la economía de sus comunidades y la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios.

Durante la jornada se expusieron casos de éxito que ya están ofreciendo alternativas reales, como los programas de crédito rural en Brasil y la experiencia de la Red de Mujeres del Trifinio HOSAGUA en la frontera de Guatemala, Honduras y El Salvador. Estos modelos combinan asesoría técnica, crédito y fortalecimiento organizacional para demostrar que, con las herramientas adecuadas, la inclusión de la mujer rural deja de ser una materia pendiente para convertirse en un motor de desarrollo regional.

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