LaCostillaRota. México, 21 de agosto 2026.—Casi cualquier persona en el país conoce a una mujer que vende por catálogo. Puede ser la vecina de al lado, una compañera de oficina o la tía que en las reuniones familiares aprovecha para mostrar los folletos del mes y tomar pedidos. Esas historias de esfuerzo cotidiano son el espejo de una realidad mucho más amplia: la de millones de jefas de hogar que buscan salir adelante en un entorno económico complejo y en constante transformación.
Sin embargo, las ganas de salir adelante se enfrentan seguido a una pared invisible. Para entender hasta qué punto el rezago escolar frena el progreso de estas trabajadoras, la Fundación Instituto Natura —en alianza con Avon— presentó los datos del Índice de Inclusión Educativa de las Consultoras de Belleza 2025. El estudio analizó a 646 mujeres en México evaluando cuatro ejes clave: nivel escolar, habilidades de lectura y matemáticas, finanzas personales y uso de herramientas digitales.
Los resultados dejan ver un problema de fondo: los vacíos de aprendizaje acumulados desde la infancia se convierten en el principal obstáculo para tomar decisiones con libertad en la adultez. Aprender a leer, comprender textos y resolver problemas numéricos básicos en los primeros años de escuela no es solo un trámite escolar; es el cimiento para defender el bolsillo y navegar la vida diaria. Rosa Wolpert, Oficial Nacional de Educación de la UNESCO en México, lo explica con claridad al señalar que la alfabetización es la base para seguir aprendiendo a lo largo de la vida, comprender información, tomar mejores decisiones y reducir las brechas de desigualdad.
El panorama que muestra la investigación es contrastante. Por un lado, casi un tercio de las consultoras en México (el 29%) cuenta con estudios universitarios concluidos, lo que posiciona al país con una de las tasas más altas dentro de la región. No obstante, cuando las tareas exigen analizar o ir más allá de lo evidente, aparecen las grietas.
En comprensión lectora, aunque siete de cada diez mujeres identifican sin problema una palabra dentro de un enunciado, menos de la mitad (el 42.6%) logra deducir el significado de una frase a partir del contexto. En matemáticas pasa algo similar: casi la totalidad (98%) sabe para qué sirve un instrumento de medición, pero solo un 24.9% puede analizar si la información que tiene enfrente es suficiente para resolver un problema práctico.
Esta dificultad con las cifras repercute directo en el manejo del dinero. Es verdad que existe disciplina financiera en la vida diaria, pues el 72% diseña un plan para organizar sus ingresos y más del 61% lleva una cuenta de lo que gasta. Pero al no dominar la matemática básica, apenas un 21.9% puede calcular correctamente un interés simple. Sin esa noción, evaluar un crédito, solicitar un préstamo o calcular la ganancia real de su negocio se vuelve una tarea a ciegas.
Como consecuencia de este distanciamiento con el sistema financiero formal, siete de cada diez mujeres prefieren guardar su dinero en efectivo, manteniéndolo en casa o en la cartera. Esto no solo las expone a robos, sino que degrada el valor de sus ahorros frente a la inflación. La situación resulta apremiante si se considera que el 47.6% de las entrevistadas reconoció que sus ingresos no alcanzaron para cubrir el costo de vida básico durante el último año.
En la era del teléfono inteligente, el ámbito digital muestra una desconexión parecida. Las mujeres están conectadas —el 98% accede a internet desde su celular y el 83% utiliza redes sociales cotidianamente—, pero estar en redes no equivale a saber navegar con seguridad. Apenas la mitad de las consultoras sabe identificar un intento de estafa por mensaje de texto o correo (phishing), el 46% reconoce medidas básicas de protección contra fraudes y solo tres de cada diez son capaces de resolver un problema técnico sencillo en su propio teléfono sin pedir ayuda.
Pese al escenario desfavorable, la intención de aprender sigue intacta. El 57.9% de las mujeres que hoy no estudian asegura que regresaría a las aulas si pudiera. Los motivos que se los impiden no son la falta de interés, sino la falta de dinero y la pesada carga del trabajo de cuidados no remunerado dentro del hogar.
Sobre este punto, Silvia Ojeda Espejel, directora de Fundación Instituto Natura México, enfatizó que la medición no solo retrata el entorno de las vendedoras por catálogo, sino los desafíos diarios que comparten millones de mexicanas. El objetivo final, apuntó, es promover una educación para la vida que entregue herramientas reales de análisis para alcanzar una verdadera autonomía.
El reporte busca orientar las estrategias de capacitación hacia un aprendizaje continuo, práctico y diseñado con perspectiva de género. Fortalecer la lectura crítica, las matemáticas para el día a día y la seguridad en internet no es una cuestión meramente académica; es la vía para que las mujeres tomen el control de sus finanzas, protejan su trabajo y construyan proyectos de vida con verdadera libertad

Sobre Fundación Instituto Natura
Fundación Instituto Natura promueve la transformación social en México y América Latina a través de mejoras sistémicas en tres ejes clave: educación pública, salud y derechos de las mujeres, y desarrollo integral de las Consultoras de Belleza.
En educación, trabaja con gobiernos estatales para implementar políticas públicas que garanticen que todas las infancias aprendan a leer y escribir a tiempo. En salud y género, impulsa acciones de concientización sobre la detección temprana del cáncer de mama y la eliminación de las violencias hacia mujeres y niñas. Y en desarrollo económico, fortalece el bienestar y la autonomía de las Consultoras de Belleza a través de educación, salud y redes de acompañamiento.
Actualmente está presente en México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Argentina. Su modelo se basa en la colaboración, la escala territorial y la articulación con diversos sectores para multiplicar el impacto.
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