LaCostillaRota. 16 de junio, 2026.- Mientras millones de personas en el país celebran el arranque de la fiesta del fútbol y México sueña con llegar al anhelado quinto partido, la organización civil Ola Violeta AC advirtió que el Mundial 2026 representa también una oportunidad crucial para mirar aquello que suele permanecer fuera de cuadro: las desigualdades estructurales que sostienen el espectáculo y las violencias que pueden intensificarse al interior de los hogares. A través de su más reciente reporte mensual, titulado Mundial 2026 en casa: brechas, violencias y derecho al futuro, la colectiva analiza el torneo con perspectiva de género y alerta que los grandes eventos deportivos no ocurren al margen de las realidades sociales que afectan cotidianamente a mujeres e infancias.
El documento señala que detrás del negocio multimillonario del balompié existe un trabajo indispensable que rara vez aparece en las estadísticas económicas o en las transmisiones oficiales. Cada partido visto desde el hogar implica alimentos preparados, espacios acondicionados, niñas y niños atendidos, ropa lavada y horarios completamente reorganizados por quienes mayoritariamente sostienen las labores domésticas y de cuidados no remunerados. Al respecto, Mariana García Martín del Campo, directora de Ola Violeta AC, explicó que durante la justa mundialista la pasión futbolera no suspende las responsabilidades del hogar, sino que, por el contrario, suele incrementarlas de manera considerable para las mujeres.
Asimismo, el informe dirige la mirada hacia las profundas desigualdades económicas y laborales que persisten dentro de la propia industria deportiva. A pesar del crecimiento significativo que ha tenido el fútbol femenil en los últimos años, la precariedad sigue marcando la cancha para las jugadoras. De acuerdo con datos del sindicato mundial de futbolistas, FIFPro, citados en el reporte, el 66% de las integrantes de selecciones nacionales en el mundo gana menos de 20 mil dólares anuales. La brecha es aún más alarmante en el contexto local, donde la FIFA registra que los ingresos descienden a un promedio de 10 mil 410 dólares al año para las futbolistas mexicanas, una realidad que obliga a muchas atletas a sostener empleos adicionales para financiar carreras que deberían desarrollarse en condiciones de profesionalización plena.
Sin embargo, la preocupación central de la organización se ubica fuera de las canchas y en el ámbito de la seguridad familiar. Diversas investigaciones internacionales compiladas en el texto identifican que los grandes torneos deportivos pueden convertirse en contextos de riesgo para la intensificación de la violencia doméstica. Uno de los estudios más citados revela incrementos de hasta un 38% en incidentes de violencia en el hogar tras las derrotas de la selección de Inglaterra, y de un 26% después de victorias o empates. Ante este panorama, Ola Violeta enfatiza que la respuesta no está en criminalizar el deporte, ya que ningún marcador golpea ni ejerce control coercitivo, sino en revisar determinadas formas de socialización masculina que convierten el enojo, la frustración o la euforia en agresiones cuando existen condiciones estructurales que las toleran.
Por ello, la organización hace un llamado urgente a transformar las masculinidades que consideran aceptable descargar emociones negativas sobre mujeres, niñas y niños. La doctora María Elena Esparza Guevara, fundadora de Ola Violeta AC, afirmó que si el Mundial se sigue principalmente desde los hogares, la responsabilidad colectiva es asegurar que estos espacios sean entornos de respeto, seguridad y dignidad, concluyendo de manera tajante que ningún gol debe celebrarse sobre el silencio de una víctima. Con la publicación de este reporte, disponible de manera íntegra en su página web oficial, la organización invita a la sociedad a disfrutar del torneo sin perder de vista las desigualdades invisibles, recordando que el derecho al futuro de las familias también se juega en casa.
Imagen generada para uso editorial de LCR
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