LaCostillaRota. 29 de mayo, 2026.- Mientras los reflectores internacionales y la agenda pública se concentran en la modernización de la infraestructura, el repunte turístico y la derrama económica proyectada para el Mundial 2026, una problemática estructural y alarmante permanece convenientemente invisibilizada en la narrativa oficial. La Red Nacional de Refugios (RNR) ha lanzado de manera formal la campaña feminista titulada “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”, una iniciativa de carácter apartidista que busca romper el silencio y colocar en el centro del debate los impactos diferenciados que las mujeres y las niñas enfrentan durante el desarrollo de megaeventos deportivos de esta magnitud.
La urgencia de esta campaña responde a un patrón estadístico crudo y documentado globalmente. Organismos internacionales como ONU Mujeres han advertido de manera reiterada que, durante las grandes justas deportivas, las tensiones sociales y los consumos masivos detonan un incremento de hasta un 30% en las llamadas de emergencia relacionadas con violencia familiar. Esta cifra es solo la punta del iceberg de una dinámica que suele traducirse en un repunte severo de agresiones físicas dentro de los hogares, acoso en el espacio público, agresiones sexuales y, en los casos más graves, redes de explotación sexual y trata de mujeres y niñas orientadas a satisfacer la demanda de los flujos turísticos.
En el contexto mexicano, la situación es particularmente alarmante y no permite espacio para la complacencia. De acuerdo con los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre marzo de 2025 y marzo de 2026 los casos de violencia familiar mostraron una tendencia al alza a nivel nacional. Lo que resulta más preocupante de cara al torneo es que las tres entidades federativas que fungirán como sedes oficiales de los partidos en el país —la Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco— se ubican precisamente entre las regiones que históricamente concentran los mayores índices de violencia familiar en toda la República.
Ante esta radiografía, la Red Nacional de Refugios ha manifestado una profunda preocupación por el hecho de que las estrategias gubernamentales y los comités organizadores continúen privilegiando las inversiones en estadios, la promoción de la marca país y la logística turística, mientras que las acciones integrales destinadas a la prevención, atención y protección de mujeres, niñas, niños y adolescentes siguen siendo insuficientes presupuestal y operativamente. Por ello, “La violencia contra las mujeres no es parte del juego” se plantea como un contrapeso necesario para exigir compromisos reales antes, durante y después del evento.
Para potenciar el alcance de esta exigencia, la iniciativa ha trascendido las fronteras nacionales al articularse de forma directa con organizaciones civiles y redes de refugios de Estados Unidos y Canadá, los otros dos países coanfitriones de la justa mundialista. A través de esta alianza trinacional, se compartirán mensajes de sensibilización comunes y se establecerán rutas de apoyo y acompañamiento para las víctimas, adaptándose a las realidades jurídicas y sociales de cada territorio, bajo la premisa de que la violencia machista es un problema global que requiere respuestas colectivas. Wendy Figueroa Morales, directora general de la RNR, enfatizó que la violencia contra las mujeres no reconoce fronteras, por lo que las estrategias de protección y prevención tampoco deberían hacerlo, señalando de forma tajante que la seguridad y la vida de las mujeres no pueden quedar fuera de la conversación pública ni de las prioridades de los Estados.

La campaña buscará activar la conciencia social mediante la incorporación de voces provenientes de diversos ámbitos, incluyendo a mujeres del deporte, el periodismo, el activismo, la academia, el arte y, fundamentalmente, a sobrevivientes de violencia. A través de registros fotográficos, testimonios, videos y despliegues digitales, se intentará sembrar una postura de cero tolerancia frente a las conductas machistas que suelen normalizarse en los entornos deportivos masivos. Asimismo, la RNR, que agrupa a más de 52 espacios de atención especializada a lo largo del territorio mexicano, reiteró que mantendrá sus servicios de asesoría y resguardo de manera totalmente gratuita tanto para mujeres mexicanas como extranjeras que requieran protección durante el periodo del Mundial.
Finalmente, la Red Nacional de Refugios, hizo un llamado enérgico para que la seguridad de las mujeres dejen de considerarse una medida cosmética, provisional o una simple estrategia de gestión de crisis ligada a un calendario deportivo. La exigencia de fondo apunta hacia el diseño e implementación de políticas públicas de largo alcance, con presupuestos asignados que garanticen su viabilidad, recordando que no es ético construir una narrativa de orgullo internacional y modernidad mientras las mujeres siguen enfrentando impunidad y violencia sistemática en los mismos territorios que hoy se promocionan como un escaparate global de fiesta y desarrollo económico. Todas las personas tienen derecho a habitar espacios seguros, y la máxima fiesta del fútbol no puede ser la excepción.
“La violencia contra las mujeres no es parte del juego”

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