ESPECIAL 8M | AMASSURU MUJERES EN SEGURIDAD
Por Sofía Cuéllar Hernández
En el 2000, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (CSONU) adoptó la Resolución 1325 (R1325), que estableció la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad (MPS). Actualmente, la Agenda se compone de 10 Resoluciones del CSONU y se basa en cuatro pilares: participación, prevención, protección, asistencia y recuperación. La Agenda MPS reconoce que la “paz está inextricablemente unida a la equidad entre las mujeres y los hombres” y que únicamente será sustentable si las mujeres están íntegramente incluidas en el mantenimiento de la paz y la seguridad.
El surgimiento de la Agenda MPS puede rastrearse hasta 1915, cuando el Congreso Internacional de Mujeres se reunió en La Haya para debatir el papel de las mujeres en la paz y la seguridad. Inicialmente su incidencia se basó en dos aspectos clave: la demanda general de prevención de la violencia y la desmilitarización de las sociedades.
Sin embargo, las críticas al desarrollo actual de la Agenda MPS apuntan a su selectividad de conflictos, al fracaso de no cuestionar el sistema de guerra desde una perspectiva feminista y a su esencialismo, entendido como el fenómeno de tratar a las mujeres únicamente como víctimas, sin considerar su agencia. Por ejemplo, dejando de lado los pilares de prevención, participación y asistencia y recuperación, la Agenda MPS está principalmente enfocada en la protección de las mujeres en la guerra. Sin embargo, el Estudio Global de la Implementación de la R1325 señaló que las mujeres no pueden estar seguras en la guerra.
Este desarrollo ‘desviado’ de la Agenda MPS se explica por su lugar institucional. La responsabilidad primaria para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales recae en el CSONU. Su concepto de paz se entiende desde una perspectiva patriarcal y colonial, en la que sus enfoques de violencia militarista y de violencia extrema a menudo conllevan más violencia. De esta manera, no aborda las tres bases sistemáticas o estructurales de la inseguridad: (i) militarismo y militarización; (ii) desigualdades y (iii) disponibilidad de armas. Lo que ha llevado a un mundo militarizado donde un amplio concepto de prevención del conflicto se ha dejado de lado para priorizar el uso de la fuerza. Así, el ‘pilar de prevención’ de la Agenda MPS se ha descuidado hasta el punto de ser denominado, por algunas académicas, “la ‘P’ más débil de la Agenda MPS”.
A pesar de que la Agenda MPS reconoce los requisitos para una paz sostenible y la necesidad de reforzar los vínculos entre la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo para abordar las causas raíz de los conflictos, no contempla mecanismos de monitoreo ni de rendición de cuentas. Además, al abordar los riesgos de las armas convencionales o los factores que generan violencia de género, se centra únicamente en las situaciones de conflicto armado o de posconflicto, lo que no responde a una lógica feminista amplia de desarme.
Los esfuerzos de prevención están enfocados en incrementar la participación de las mujeres sin vincularla con lo anterior ni articular lo que debería implicar. Esto solo lleva a la adopción de enfoques simbólicos, “en los que se incluye a las mujeres, pero se las limita a funciones menos influyentes o estas consiguen su puesto gracias a las conexiones que tiene con familiares varones”. Asimismo, la participación de las mujeres en un sistema que no cuestiona la violencia estructural ni la desigualdad de poder conlleva un feminismo racista y colonial.
En suma, ninguna de las 10 resoluciones de la Agenda MPS aborda cómo combatir las causas raíz de los conflictos ni la desmilitarización de las sociedades. Lo que se atribuye a tres factores. Primero, la confusión entre género y mujer. Si género solo significa mujer(es), por un lado, las identidades masculinas y sus roles en la prevención del conflicto quedan excluidos de la Agenda. Por otro lado, esto no les permite a las mujeres ejercer como actores políticos, ya que únicamente serán percibidas como víctimas. Segundo, la invisibilidad de las iniciativas de base —locales, comunitarias—. Tercero, es un proyecto demasiado radical para la ONU: aquel que elimina de raíz las causas de los conflictos.
Al final del día, el CSONU no ha prestado atención a los debates académicos y de formulación de políticas públicas sobre el potencial de las mujeres para prevenir conflictos. Si los esfuerzos de prevención de conflictos del CSONU subestiman los factores de género que impulsan los conflictos y las relaciones de género en las raíces de los conflictos violentos, si no escuchan ni tienen en cuenta las experiencias de las mujeres y si trivializan la importancia de las mujeres locales al considerarlas únicamente como víctimas: ¿Hasta qué punto se usará el estereotipo de mujer víctima?
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1 CSONU Res 1325 (31 Octubre 2000) ONU Doc. S/RES/1325.
2 ibid.; CSONU Res 1820 (19 Junio 2008) ONU Doc. S/RES/1820; CSONU Res 1888 (30 Septiembre 2009)
ONU Doc. S/RES/1888; CSONU Res 1889 (05 Octubre 2009) ONU Doc. S/RES/1889; CSONU Res 1960
(16 Diciembre 2010) ONU Doc. S/RES/1960; CSONU Res 2106 (05 Junio 2013) ONU Doc. S/RES/2105;
CSONU Res 2467 (23 Abril 2019) ONU Doc. S/RES/2467; y CSONU Res 2493 (29 Octubre 2019) ONU
Doc. S/RES/2493.
3 CSONU Res 1325 (n 1); CSONU Comunicado de Prensa SC/6816 (8 Marzo 2000).
4 ONU Mujeres (ed.), Preventing Conflict, Transforming Justice, Securing the Peace: A Global Study on the
Implementation of UNSC Res 1325 (ONU Mujeres 2015) 28.
5 Christine Chinkin, Women, Peace and Security and International Law (1era edición, Cambridge University
Press 2022) 7-8.
6 Fionnuala Ní Aoláin y Nahla Valji, ‘Scholarly Debates and Contested Meaning of WPS’ en Sara E Davies y
Jacqui True (eds.), The Oxford Handbook of Women, Peace and Security (Oxford University Press 2019) 54.
7 ibid. 55.
8 ONU Mujeres (n 4) 191.
9 Carta de las Naciones Unidas (adoptada el 26 Junio 1945, entrada en vigor 24 Octubre 1945) 1 UNTS XVI
art 25.
10 Chinkin (n 5) 159.
11 Ibid. 151-158.
12 Soumita Basu y Catia C Confortini, ‘Weakest “P” in the 1325 Pod? Realizing Conflict Prevention through
UNSCR 1325’ [2016] ISP 43, 45; y Laura J Shepherd, ‘The Paradox of Prevention in the WPS Agenda’
(2020) 5 EJIS 315, 316.
13 CSONU Res 1325 (n 1) [1]; CSONU Res 1889 (n 2) preámbulo [1]; CSONU Res 2122 (n 2) preámbulo [2,
7 y 15]; CSONU Res 2493 (n 2) [4]; Cate Buchanan y Shelagh Daley, Conflict Prevention, Women, Peace and
Security and Feminist Perspectives (Women, Peace and Security Helpdesk 2024) 14-15.
14 Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación General No 40 (2024)
relativa a la representación igualitaria e inclusiva de las mujeres en los sistemas de tomas de decisiones (25
Octubre 2024) CEDAW/C/CG40 [32].
15 Véase Françoise Vergès, A Decolonial Feminism (Ashley H Bohrer tr, Pluto Press 2021); Angela Y Davis y
Cornel West, Freedom Is a Constant Struggle: Ferguson, Palestine and the Foundations of a Movement
(Frank Barat ed, Haymarket Books 2016); y Hilary Charlesworth, Christine Chinkin y Shelley Wright,
‘Feminist Approaches to International Law’ (1991) 85 AJIL 613, 621-625.
16 Shepherd (n 12) 325; citando a Basu y Confortini (n 12) 54; Carol Cohn Helen Kinsella y Sheri Gibbings,
‘Women, Peace and Security Resolution 1325’ (2004) 6 IFJP 130, 136-137.
17 Shepherd (n 12) 325; Basu y Confortini (n 12).
18 Shepherd (n 12) 324.
La opinión de las autoras no compromete la posición institucional de Amassuru
Foto:Generara con Ia por Amsssuru
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AMASSURU MUJERES EN SEGURIDAD
Somos una red de mujeres que trabajan temas de Seguridad y Defensa en América Latina y el Caribe (ALC), creada para promover el trabajo de las mujeres en el área, además de facilitar la visibilidad y los espacios de discusión en la región. Juntas, somos mucho más poderosas, por eso creemos que es central crear una red entre nosotras, en un área como la de seguridad, en la cual hemos sido segregadas históricamente. Somos una red independiente y apartidaria de mujeres que trabajamos en diversas áreas, incluyendo la investigación, la docencia, el trabajo directo en políticas públicas y prevención, el periodismo, las ONGs, los gobiernos nacionales y locales, así como en organizaciones internacionales y la academia, entre otras áreas. La red de Amassuru está enfocada en la seguridad en el sentido amplio, englobando temáticas de seguridad ciudadana, seguridad humana, seguridad internacional y justicia.
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