A dos semanas del feminicidio de Doña Dominga Pérez, la impunidad y el silencio oficial indignan a Chachapa

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. México, 19 de agosto 2026.- El feminicidio de Doña Dominga Pérez Comisario, una comerciante de 82 años asesinada tras vender sus cemitas, continúa impune. Aunque cámaras de seguridad captaron parte del ataque, la Fiscalía General del Estado de Puebla no ha reportado un solo detenido. La falta de avances genera alarma entre familiares y colectivos, quienes exigen que la investigación no se reduzca a un simple asalto callejero y se atienda con perspectiva de género.

La noche del pasado 4 de agosto —el mismo día en que cumplía 82 años— Doña Dominga caminaba con su bastón hacia su casa en la colonia 21 de Marzo, en la junta auxiliar de San Salvador Chachapa. Regresaba de una jornada de trabajo llevando consigo su canasta vacía.

Un sujeto con gorra, camiseta blanca y pantalón oscuro la acechó por las calles. De acuerdo con las primeras indagatorias, el hombre la interceptó en un camino de terracería. Pese a que la adulta mayor no se resistió y le entregó los 90 pesos que llevaba —el fruto de todo su día de esfuerzo—, el agresor la golpeó brutalmente en la cara y la cabeza con una piedra. Doña Dominga murió en el lugar por un traumatismo craneofacial; su propio hijo encontró el cuerpo horas más tarde.

El caso expone con crudeza una realidad desgarradora: en México, las mujeres corren peligro todo el tiempo, sin importar la vestimenta, el espacio o la edad. La violencia feminicida no exenta a las personas adultas mayores y demuestra que el verdadero riesgo radica en la impunidad y en la asimetría de poder ejercida sobre los cuerpos de las mujeres.

Colectivas y organizaciones de derechos humanos subrayan que el crimen debe analizarse bajo un enfoque interseccional. Doña Dominga enfrentaba una doble vulnerabilidad por ser mujer y su edad; como miles de ancianas en el país, la falta de una protección social digna la obligaba a trabajar en el comercio informal hasta sus últimos días, expuesta a calles inseguras y desprovistas de iluminación.

A esta violencia se suma el sesgo en el acceso a la justicia. A dos semanas del hecho, el silencio de las autoridades contrasta con la gravedad del ataque. Diversas voces denuncian que cuando la víctima es una mujer de la tercera edad, trabajadora informal y habitante de la periferia, las investigaciones suelen avanzar con pasividad o quedar relegadas en la burocracia estatal.

Entre flores y rezos en el templo de San Mateo Apóstol, familiares, vecinos y amigos despidieron a Doña Dominga, a quien recuerdan como una mujer devota, pacífica y profundamente querida en su comunidad. Sin embargo, el duelo se ha transformado en exigencia comunitaria.

#ExigimosJusticiaParaDomingaPérez

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