Agenda Mujeres, Paz y Seguridad: Desafíos para el próximo gobierno en Chile

Es un hecho que en épocas de conflicto y guerra, son las mujeres quienes afrontan el mayor peso de la violencia, siendo particularmente vulnerables a la pérdida de sus medios de vida

por Francisca Carrasco Molina

Foto: Ministerio de Defensa Chile, 2025

#Amassuru #MujeresEnSeguridad

Por Francisca Carrasco Molina

Es un hecho que en épocas de conflicto y guerra, son las mujeres quienes afrontan el mayor peso de la violencia, siendo particularmente vulnerables a la pérdida de sus medios de vida, acceso a servicios de salud reproductiva, con una mayor exposición a la explotación, la trata, el reclutamiento forzado y el secuestro. Así, se estima que más del 70% de las personas desplazadas en conflictos son mujeres y menores de edad, representando en algunas poblaciones de refugiados hasta el 90% de su total [1]. Desde este punto de vista, el género se vuelve un elemento inherente a los procesos de paz y resolución de conflicto, siendo hoy en día, su aplicación y seguimiento más urgente que nunca.

Hace 25 años, la resolución 1325 marca por primera vez, la importancia de la incorporación igualitaria de las mujeres para una paz sostenible. Es así que desde su adopción, la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad ha constituido la base para nueve resoluciones posteriores, permitiendo abordar los desafios a la paz y la seguridad internacional bajo una perspectiva de género. No obstante, ninguna agenda es carente de retrocesos. En 2024, casi una cuarta parte de los Gobiernos de todo el mundo informaron de un retroceso sustantivo en los derechos de las mujeres [2]. En este respecto, los efectos de la pandemia del Covid-19, crisis internacionales y la emergencia de nuevas tecnologias de información y de inteligencia artificial, han derivado en un aumento en la discriminación a la mujer, un debilitamiento en su protección jurídica y un retroceso de políticas enfocadas al cierre de brechas de género.

Bajo este marco, Chile ha sido el primer país en la región en incorporar un Plan de Acción Nacional (PAN) siguiendo los lineamientos de la Agenda, marchando a la par con el proceso de incorporación femenina y la participación de tropas en Operaciones de Paz, contando por primera vez, con mayores competencias en materias de género en estas políticas. Desde entonces, Chile ha contado con tres Planes de Acción Nacional (PAN) que han sido abordado bajo distintos gobiernos, renovando así el compromiso estatal con la paz y el respecto irrestricto por los derechos humanos.

Se dice que nuevos desafíos implican nuevos procesos de innovación. Es por ello, que el tercer Plan de Acción Nacional, ha incorporado nuevas lineas de trabajo acorde con riesgos emergentes a la seguridad y el mantenimiento de la paz a nivel nacional e internacional, como lo son: el cambio climático, la gestión de riesgos de desastres y el crimen organizado transnacional [3]. Si bien, la implementación de este plan constituye un avance significativo en nuestra legislación y nuestra imagen en el exterior, aún queda el mayor desafio de la creación e implementación del “Observatorio de la resolución 1325”, un mecanismo de seguimiento continuo de los avances de los lineamientos de la Agenda entre 2025 a 2030.

En la actualidad, nos encontramos en un momento histórico en el cual, lideresas alrededor del mundo nos advierten de una regresión de los derechos de la mujer. Por ello, no debemos caer en la ilusión de que los derechos de la mujer estan “garantizados” sin posibilidad de recaída a viejos estándares. De este modo, la discriminación, la brecha salarial, la misoginia y el sexismo continuan siendo rampantes en nuestra sociedad, impulsándonos a luchar contra el retorno de peligrosos discursos y prácticas que desafortunadamente se han vuelto a normalizar. En este sentido Chile, tiene el compromiso de salvaguardar su rol como un referente en la defensa de la paz y el respeto a los derechos humanos, supervisando la correcta implementación de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad y el funcionamiento de su observatorio en un esfuerzo conjunto de parte del gobierno entrante, su mesa interministerial y la sociedad civil. Esta última, recordándonos que la paz y resolución de controversias no sólo se negocia en conferencias sino igualmente en la cotidianidad de nuestro día a día.

La opinión de las autoras no compromete la posición institucional de Amassuru

Foto: Ministerio de Defensa Chile, 2025, Composición LCR

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Somos una red de mujeres que trabajan temas de Seguridad y Defensa en América Latina y el Caribe (ALC), creada para promover el trabajo de las mujeres en el área, además de facilitar la visibilidad y los espacios de discusión en la región. Juntas, somos mucho más poderosas, por eso creemos que es central crear una red entre nosotras, en un área como la de seguridad, en la cual hemos sido segregadas históricamente. Somos una red independiente y apartidaria de mujeres que trabajamos en diversas áreas, incluyendo la investigación, la docencia, el trabajo directo en políticas públicas y prevención, el periodismo, las ONGs, los gobiernos nacionales y locales, así como en organizaciones internacionales y la academia, entre otras áreas. La red de Amassuru está enfocada en la seguridad en el sentido amplio, englobando temáticas de seguridad ciudadana, seguridad humana, seguridad internacional y justicia.

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

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