#ViolenciaVicaria en estados fronterizos, aspectos a considerar sobre la violencia de género y la territorialidad

Hace 108 años se logró en México el derecho a divorciarnos y tardamos más de un siglo en ponerle nombre a la violencia contínua que ejercen los maltratadores a través de los hijos como venganza por terminar una relación de abuso

por Gabriela Pablos Saucedo

Por Gaby Pablos

Descubrirnos como sociedad en pleno 2023 reconociendo y legislando sobre violencias de género que hasta hace poco son nombradas por haber roto el ciclo ancestral del silencio definitivamente son avances en el feminismo y en la mejora social, pero es necesario ir profundizando cada vez más en las interseccionalidades por factores sociales para poder encontrar mejores maneras de combatirla.
Hace 108 años se logró en México el derecho a divorciarnos y tardamos más de un siglo en ponerle nombre a la violencia contínua que ejercen los maltratadores a través de los hijos como venganza por terminar una relación de abuso. Muchas mujeres estamos alzando la voz y con ayuda de autoridades y legisladoras que también la han padecido, o se han permitido empáticamente comprender la escalada de violencia en aumento que implican todas las crueles prácticas que ejecutan los agresores a las madres de sus hijos para destruirlas. Y juntas hemos sostenido el llamado; (a pesar de la incomprensión y ceguera machista de nuestra sociedad), y con toda esta resistencia producto del más puro anhelo de que ninguna mamá ni pequeñit@ viva algo así, se ha logrado que ya sean 19 estados de 32 los que reconocen la existencia de la violencia vicaria. Y conforme vamos ganando terreno en su legislación así mismo debemos subir el nivel las estrategias para atenderla y combatirla.
El pasado 2 de marzo se aprobó por unanimidad de votos la #LeyVicaria en el congreso de Baja California, situación que celebramos y aplaudimos a todas las impulsoras, colectivas, mamis sobrevivientes y legisladoras de esta entidad.
El reconocimiento de la violencia vicaria en la ley es sólo el primer paso, un paso grande, inmenso logrado por mujeres valientes que mientras han tratado de sobrevivir a sus exparejas violentas que por años las han robado, agredido, golpeado, acosado, hostigado, empobrecido, aislado, calumniado, difamado, perseguido, encarcelado, humillado y pisoteado, mientras tratan de sostener los pedazos de una misma para luchar contra todo y muchas veces literal «con casi nada» de recursos, para recuperar a sus hijos, encontrarlos, evitar que les quiten las custodias, que terminen en el DIF o en reconstruir todo el daño luego de recuperarlos.
La violencia vicaria se sostiene en complicidad, no sólo empezando por el círculo cercano del agresor sino también por una sociedad que cuestiona y critica permanentemente a las madres por la violencia que un sujeto decidió lanzar  contra ellas, una sociedad que las priva de autoridad y pone en duda su palabra. De igual modo las madres protectoras resistimos y sobrevivimos a un sistema judicial y penal que hace oidos sordos, y si nos escuchan de igual manera no resuelven porque le creen a los agresores y los defienden, porque son omisos y los mantienen impunes y tampoco les importa, porque ya es costumbre que no tengamos acceso a la justicia. Pero si se trata de hacer un uso abusivo del derecho y del poder contra una madre soltera, ahi sí, se pintan solos.
Pero a todo eso, súmele que no es igual denunciar en el Bunker de la Fiscalía que en Poncitlán, Jalisco donde te matan hasta dentro de la fiscalía, no es igual que el agresor se haya llevado a esconder a la cría a Cuernavaca que a Guatemala o a Miami, Florida. No es igual que te encarcele tu ex en Quintana Roo, que en San Antonio, Texas. Existen muchos casos de madres migrantes en donde el hecho de no tener documentos como permisos de residencia o de trabajo ya les hace imposible denunciar una sustracción o comparecer ante un juzgado para reclamar a sus hijos.
Y lo digo así porque cada vez se irá evidenciando con la complejidad de los casos la necesidad de contar con recursos legales, tesis y jurisprudencias, incluso acuerdos de cooperación internacional para cubrir los vacíos legales que hasta el día de hoy existen, y con lo que se cuenta es claramente insuficiente para que las madres puedan defenderse.
Mi compañera Estefania Plascencia no sabía que una visita en el dentista sería el inicio de su calvario de violencia vicaria que la llevó a estar encarcelada durante 4 años en Estados Unidos. Cuando
Estefanía conoció a su agresor Erico N. Era una jovencita recién egresada de la carrera de arquitectura con proyectos laborales importantes que terminó rechazando cuando la «envolvió» para que trabajara para él como asistente, al poco tiempo también la «envolvió más’ para manipular la manera en la que abusaba de ella sexualmente, así él decidió unilateralmente que comenzaron una «relación sentimental» en donde Estefanía tenía que «atenderlo» por ser su ‘novio’ y ‘jefe’, sin saber que en realidad el sujeto estaba casado. Estefanía quedó embarazada de Sofía y al enterarse el dentista se desentendió por algún tiempo.
Más tarde aparecería con la intención de «reconocer» a la niña, luego de que se confirmara que su esposa no podía tener hijos, casualmente luego de saber esta situación buscó tener presencia en el acta de nacimiento de la niña. Estefanía, como la gran mayoría de madres apoyó la petición con tal del poder darle a su hija una «figura paterna». Supuestamente habian firmado un convenio pero al pedir una copia se percató de que había una clausula que decía que Sofía se iría a vivir con el a la edad de 5 años, situación que no estaba en el convenio que ella había firmado originalmente.
Los abusos comenzaron de nuevo y cuando Estefania se sintió apoyada por amigos cercanos, para modificar esa cláusula. En el momento en el que ella recurre a un incidente de modificación comenzó una ráfaga de denuncias en su contra, «de junio a diciembre del 2012 me levantó 25 demandas, me denunció por todo y por nada, me mandaba al DIF, osea cuando quedó la modificación estaba histérico, en Estados Unidos me levantó denuncias con órdenes de restricción por delitos que obviamente le demostraba al juez que todos los hechos eran falsos y en todo caso habrían sucedido en México, cosa que nunca me sometí a la jurisdicción de California, pero implicaba contratar un abogado en Estados Unidos, e imagínate la cantidad de dinero que te cobra un abogado en Estados Unidos».
Estefania fue remitida a la penitenciaría en México en una ocasión por supuesta obstaculización del vínculo paterno, situación falsa, fue despedida de múltiples trabajos pues no hay contrato laboral que empatice con todas las diligencias que conlleva la vida judicializada por violencia vicaria.
Erico le ofreció «llegar a un arreglo y llevar la fiesta en paz»,  al salir le ‘ayudó’ a buscar trabajos emergentes en San Diego para poder hacer frente a las denuncias abusivas de su agresor. Fue detenida en  el 2018 junto con otros 37 compañeros de trabajo porque supuestamente la empresa para la que había trabajado estaba implicada en evación fiscal en Estados Unidos.
Tardaron 18 meses en darle sentencia según por ‘delito de conspiración’ osea, «te consideran culpable literal porque te ‘asocien’ a esa empresa y te consideran cómplice de evación fiscal y lavado de dinero, fuimos 37 personas a las que nos arrestaron, nunca arrestaron al dueño hasta la fecha sigue fugitivo y curiosamente el testigo principal el día de mi sentencia  fue el papa de mi hija, en donde dice que él jamas me consiguió el trabajo, que yo insistía en trabajar ahí solita».
Fue sentenciada a 57 meses y salió el 2 de febrero del 2022. «Durante mi proceso de estar encerrada no tuve ningún tipo de comunicación con mi hija. Pero una juez se percató de los abusos de mi agresor porque en una ocasión anterior mientras negociabamos el queria poner una cláusula de que yo tenía pareja perdería la custodia de mi hija, esa juez dejó el cuidado de mi hija con mi mamá pero luego mi agresor se la quitó, después de 4 años volví a ver a mi hija solo 25 minutos a la semana por videollamada, me demandó la pérdida de patria potestad en Estados Unidos, tuve que esperar a que se resolviera la competencia, y el caso sea resuelto en México, defenderme es la única manera de que me regrese a mi hija».
Estefania señala que este es el ‘modus operandi’ de los agresores en Baja California y en las ciudades fronterizas, «Estados Unidos es más respetuoso que México en los tratados y acuerdos internacionales, más bien el problema es con México, urge que el canciller tome cartas en el asunto porque este es un problema en aumento», insistió desesperada. Desde hace meses se ha solicitado el apoyo de Marcelo Ebrard quien ha hecho oidos sordos a las peticiones de colectivas de víctimas de violencia vicaria, y por el contrario se ha dejado ver en eventos públicos con agresores que se hacen pasar por ‘activistas’ de colectivas antiderechos. Pero para mujeres como Estefanía y muchas otras, luchar por defenderse es la única manera de recuperar a su hija.

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