LaCostillaRota. 04 de junio, 2026.- Romper el mito de que «la menstruación debe doler» y abrir la puerta a tratamientos médicos que no mutilen la anatomía ni los deseos reproductivos de las mujeres se ha convertido en una prioridad para la ginecología moderna. La endometriosis y los miomas uterinos, dos de las afecciones ginecológicas más frecuentes y silenciosas a nivel global, están experimentando una transformación radical gracias a innovaciones médicas orientadas a la mínima invasión, según explica la Dra. Megan Wasson, jefa de ginecología en Mayo Clinic en Arizona.
Ambas patologías comparten una alta prevalencia, un componente familiar latente y la imposibilidad de prevenirse en la actualidad. Sin embargo, su progresión difiere considerablemente. Mientras que los miomas son tumoraciones benignas que se desarrollan directamente en el tejido del útero, la endometriosis ocurre cuando un tejido similar al revestimiento interno uterino (endometrio) comienza a crecer fuera de este órgano, invadiendo la pelvis, los ovarios o los intestinos.
«La menstruación no debería representar más que una leve incomodidad. Si falta al trabajo, a clase o a otras actividades, o si tiene que quedarse en cama debido al dolor, eso no es normal. Si hay síntomas que le obligan a cambiar cualquier aspecto de su vida, eso merece una conversación con su profesional sanitario», enfatiza categóricamente la Dra. Wasson.
Los miomas uterinos pueden variar drásticamente de tamaño. Mientras algunos resultan imperceptibles a simple vista, otros pueden alcanzar las dimensiones de un pomelo o más, alterando por completo la silueta abdominal de la paciente.
“No se trata solo de pequeñas molestias. Son masas muy grandes y muy significativas que realmente pueden afectar a la calidad de vida”, advierte la especialista. Al crecer, estas masas ejercen una presión severa sobre órganos vecinos»
Tradicionalmente, el diagnóstico de miomas sintomáticos solía venir acompañado de una recomendación tajante: la histerectomía (extirpación total del útero), cancelando de por vida la posibilidad de un embarazo. Hoy en día, la radiología intervencionista y la tecnología médica ofrecen alternativas que protegen la fertilidad
A diferencia de los miomas, los síntomas de la endometriosis suelen manifestarse en etapas mucho más tempranas de la vida de las mujeres. Sus manifestaciones principales incluyen dolores pélvicos agudos, calambres severos, sangrados abundantes entre periodos y relaciones sexuales dolorosas. Las consecuencias a largo plazo son críticas, ya que la enfermedad está estrechamente ligada a la infertilidad y eleva el riesgo de desarrollar cáncer de ovario.
En el terreno quirúrgico, la tendencia actual es la cirugía conservadora por laparoscopia asistida por dispositivos robóticos. A través de microincisiones, los cirujanos logran extirpar con precisión milimétrica el tejido endometriósico, salvaguardando el útero, los ovarios y la reserva ovárica de la paciente.
No obstante, el futuro más prometedor se encuentra en los laboratorios de investigación. La Dra. Wasson trabaja actualmente con un equipo científico en Mayo Clinic en el desarrollo de una vacuna destinada a prevenir la endometriosis. A la par, diseñan un método de diagnóstico revolucionario que emplea una molécula especial durante los estudios de imagen médica; dicha molécula se adhiere al tejido afectado haciendo que este «se ilumine», facilitando una visualización inmediata y precisa de la enfermedad, algo que hoy en día toma años diagnosticar.
Para mitigar el avance de ambas afecciones y evitar complicaciones severas que comprometan el futuro reproductivo o la salud general, el autocuidado y la observación clínica desde la menarquía (la primera menstruación) son fundamentales.
La recomendación experta para niñas, adolescentes y mujeres adultas es mantener un registro riguroso de sus ciclos menstruales. Cualquier irregularidad —como periodos inusualmente abundantes, ciclos anormalmente largos o cortos, o dolor pélvico persistente— debe ser motivo de consulta. Vivir con dolor no es una condición con la que las mujeres deban cohabitar de forma resignada.
Imagen generada para uso editorial de LCR
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