Mi historia en el Derecho Familiar

Después de más de 27 años ejerciendo el Derecho Familiar, he entendido que la mayoría de las personas no llegan a un despacho buscando solamente una abogada

por Valeria Ortiz Rubio

Por Valeria Ortiz Rubio

Las familias no se rompen únicamente por un divorcio. Muchas veces se fracturan mucho antes: en el silencio, en la violencia emocional normalizada, en el miedo constante, en la manipulación, en la ausencia de límites y en el dolor que durante años aprendió a disfrazarse de costumbre.

Después de más de 27 años ejerciendo el Derecho Familiar, he entendido que la mayoría de las personas no llegan a un despacho buscando solamente una abogada. Llegan buscando contención, claridad, protección y alguien que pueda ayudarlas a recuperar estabilidad en uno de los momentos más difíciles de su vida. Porque detrás de cada juicio familiar existe algo mucho más profundo que un expediente: existe una historia humana.

Soy Valeria Ortiz Rubio Anzorena, tengo 48 años y más de 27 años de experiencia profesional en el Derecho Familiar. También soy mamá de tres hijos, divorciada y vuelta a casar, experiencias que me han permitido ejercer esta profesión desde una perspectiva profundamente humana y empática.

Para mí, el Derecho Familiar no solamente son expedientes, audiencias o juicios. Detrás de cada asunto existen personas que están viviendo momentos de dolor, miedo, incertidumbre y muchas veces violencia emocional. Por eso, siempre he creído que mi trabajo no solo consiste en representar jurídicamente a alguien, sino en acompañarlo durante uno de los procesos más difíciles de su vida. El Derecho Familiar es una de las ramas más sensibles del derecho porque involucra los aspectos más íntimos de la vida de las personas.

Abarca divorcios, guarda y custodia, pensión alimenticia, convivencia familiar, violencia familiar, adopciones, pérdida de patria potestad, reconocimiento de paternidad y protección de niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, más allá de los términos jurídicos, cada asunto representa emociones, incertidumbre y decisiones que pueden cambiar la vida de una familia para siempre.

A lo largo de mi trayectoria he enfocado gran parte de mi labor en la protección de niñas, niños y adolescentes, así como en la defensa de mujeres víctimas de violencia. Una de las cosas que más me apasiona de mi profesión es ayudar a las personas a recuperar estabilidad y tranquilidad en medio del caos emocional que suelen generar los conflictos familiares.

Creo firmemente que muchas veces las personas llegan a un juicio familiar sintiéndose completamente perdidas. Hay mujeres que han normalizado la violencia psicológica o emocional durante años y que incluso creen que no tienen derecho a poner límites. También existen padres y madres que enfrentan procesos desgastantes sin información clara y con un miedo constante de perder convivencia con sus hijos. Parte de mi trabajo consiste precisamente en devolverles seguridad, información y la certeza de que sí existen herramientas legales para protegerse.

Otro de los retos más importantes que enfrento diariamente es combatir la desinformación. Por eso decidí utilizar plataformas como TikTok e Instagram para hablar de Derecho Familiar de una forma cercana y sencilla. Mi intención siempre ha sido acercar el conocimiento jurídico a las personas, explicar temas complejos con claridad y demostrar que pedir ayuda legal no debe generar miedo ni vergüenza.

También considero importante mostrar que detrás de una abogada existe una mujer real, con experiencias, aprendizajes y emociones. Ser mamá, haber atravesado un divorcio y haber reconstruido mi vida personal me permitió entender desde otra perspectiva muchas de las emociones que viven mis clientes. Eso me hace ejercer mi profesión con sensibilidad, pero también con firmeza.

Me apasiona profundamente defender a las familias, proteger a los menores y ayudar a las mujeres a recuperar su voz. Cada convenio logrado, cada menor protegido y cada persona que logra salir adelante después de un proceso complicado representa para mí una motivación enorme para seguir ejerciendo esta profesión.

Hoy más que nunca creo que el Derecho Familiar necesita empatía, humanidad y cercanía. Mi objetivo no es solamente ganar asuntos, sino ayudar a las personas a atravesar sus procesos legales con información, acompañamiento y la tranquilidad de saber que no están solos.

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

Loading

Comenta con Facebook

También te podría interesar

Ir al contenido