Por Amores sin dolores /Jazive Jiménez
Recordar cómo aprendimos a andar en bicicleta o quién nos enseñó a escribir puede resultar muy fácil. Pero qué pasa cuando intentamos pensar ¿quién nos enseñó a amar?
Pareciera que el amor se trata de algo meramente natural y no una construcción social, cultural y política que ha marcado de forma desigual la vida de las mujeres y hombres.
Platicando con nuestras amigas, a través de nuestro podcast, Amores sin Dolores, reflexionamos que aunque el amor ha regido nuestras vidas y las de nuestras ancestras, nunca nos habíamos preguntado ¿cómo es que aprendimos a amar? ¿quién nos enseñó? y ¿por qué todas pasamos por las mismas encrucijadas amorosas, que muchas veces detienen nuestra vida?
Caímos en cuenta que aprendimos amar a través de una sociedad machista, racista y conservadora que a lo largo de la historia nos ha impuesto películas de Disney y comedias románticas estilo Hollywood, en donde se normaliza la violencia, el desinterés e idealización de los vínculos de pareja.
Hemos aprendido a amar observando las relaciones de nuestras madres, hermanas, primas o amigas. Incluso aprendemos a amarnos a través de las ideas y expectativas que tienen otras personas sobre nosotras.
Por lo que es importante desmenuzar el concepto A-M-O-R y poder reconocer el impacto que ha tenido en nuestras vidas como mujeres, dentro de un sistema capitalista-patriarcal que lo ha utilizado como una herramienta de control y dominación.
Porque mientras nosotras amamos y hacemos que nos amen, los otros, los hombres, tienen la posibilidad de seguir construyendo sus vidas más allá del amor.
Por eso, es importante reconocer que el amor como nos lo enseñaron si tienen un objetivo claro; mercantilista y de dominación sobre las mujeres de todas las edades. Sin embargo, este mismo puede desaprenderse para construir caminos igualitarios y no violentos para las mujeres, niñas y adolescentes.
En donde las mujeres, nosotras, estemos al centro del amor y tengamos el derecho a decidir como queremos y merecemos ser amadas.
Como lo señala la escritora feminista, Coral Herrera:
“El amor es una herramienta maravillosa para la transformación individual y colectiva… un motor para construir una sociedad libre de explotación, violencia, jerarquías y dependencias. La revolución amorosa que estamos llevando las mujeres feministas pone al centro la alegría de vivir, los cuidados y el placer. Sabemos que hay otras formas de quererse y organizarse con posibles, y aquí estamos… Somos mujeres que no sufren por amor”
Porque amar nunca será malo, pero que duela sí
Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota. Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.
Imagen generada para uso editorial de LCR
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