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Mujeres por la paridad en todo
La paridad no podrá ser un ejercicio natural de nuestra sociedad si en la primera y la segunda casa de las infancias no se conoce la igualdad de trato entre mujeres y hombres
Por Mar Grecia Oliva Guerrero
El miércoles pasado tuve la oportunidad de moderar en compañía de la brillante maestra Paloma Barraza Cárdenas, un foro virtual de mujeres políticas de Durango denominado “Mujeres por la paridad en todo”, organizado por la Asociación Civil Generando Perspectiva Social, Si hay Mujeres en Durango y la Red Nacional de Mujeres Defensoras de la Paridad en Todo de la República Mexicana, a la que me honro de pertenecer.
Las políticas que nos acompañaron en esta ocasión, de distintas fuerzas políticas, y de amplia trayectoria todas, conversaron durante cerca de dos horas de los avances y los retos en materia de paridad, es decir, de las disposiciones de ley que exigen que, en todos los poderes públicos de los tres órdenes de gobierno, los organismos autónomos, y los partidos partidos políticos, los cargos sean ocupados por igual número de mujeres que de hombres. Hablamos de la importancia de promover la integración de más mujeres autónomas a todos los espacios de toma de decisiones y coincidimos en lo toral: la urgencia de denunciar las violencias y los tratos diferenciados que impiden que las mujeres que ya están ocupando los cargos se desarrollen y puedan ascender por sus méritos, en reconocimiento a su capacidad y sin ser condicionadas por las reglas patriarcales de sumisión y obediencia denigrantes que imperan hoy.
Da gusto saber que en Durango tenemos políticas como Minka Hernández, Gloria Arreola, Gaby Hernández y Marisol Carrillo que, en medida de sus posibilidades, no abandonan la lucha por la emancipación de las mujeres de Durango y que defienden en sus agendas la visibilización y el combate a las violencias. Así como ellas, hay muchas más políticas en Durango que asumen el feminismo como una agenda de derechos humanos irrenunciable que las acompaña más allá del discurso o de la foto electorera, desde la sororidad y la capacidad de sentir empatía ante las injusticias, característica a la que ninguna política o político deberían renunciar pero que hoy es escasa en los hechos.
En lo privado, un sector que no puede y no debe, regularse a ultranza por el Estado, las empresas tendrán que hacer lo propio para promover esta cultura de la igualdad, generando sus propias políticas para establecer que las trabajadoras puedan acceder en igualdad de condiciones y espacios a los cargos directivos. A pesar de que la ley establece la igualdad laboral entre hombres y mujeres, en México llevamos al menos una década sin poder reducir significativamente la cifra de disparidad económica que tiene a las mujeres trabajadoras ganando en promedio un 27% menos respecto de los hombres realizando la misma labor en puestos generales y hasta el 30% en puestos directivos, según lo consigna el estudio elaborado por PwC México, BIVA y Mujeres Invirtiendo.
En nuestro sistema, la educación en familia y en la escuela también juegan un papel fundamental, por ello, la paridad no podrá ser un ejercicio natural de nuestra sociedad si en la primera y la segunda casa de las infancias no se conoce la paridad de trato entre mujeres y hombres. Los mitos que refuerzan los nocivos roles de género, se habrán de desmontar de la mano de mujeres y hombres que eduquen a sus infancias para la igualdad, y no hay nada que eduque más que el poderoso impacto del ejemplo. A todas y todos nos toca.
16 días de activismo por 365 días de memoria.
Terminaron este 10 de diciembre, día de los derechos humanos, los 16 días de activismo contra todas las formas de violencia contra las mujeres, iniciado el pasado 25 de Noviembre. Durante este periodo, pudimos participar de eventos institucionales, foros, conferencias, tendederos de denuncia, exposiciones de arte, jornadas de capacitación y ejercicios de empoderamiento económico para mujeres como parte de las labores que buscan romper con la inercia de conductas sexistas normalizadas en nuestra sociedad mexicana y en todos los países adscritos a la Organización de las Naciones Unidas. El resto del año, tenemos que conservar la memoria de lo que aprendimos en estas jornadas, seguir promoviendo la cultura de la denuncia pero también de la exigencia a autoridades que en su ejercicio por la búsqueda de la justicia, resulta que la impunidad es la regla y no la excepción. Tras los 16 días de activismo, es momento de poner a prueba a las instituciones y exigir a todos los órdenes de gobierno que presenten nuevos objetivos y planes en correspondencia con las estrategias diseñadas por las expertas para disminuir los índices de violencia y volver menos tortuoso el peregrinar de las víctimas en las fiscalías y juzgados que, por cierto, no suelen estar capacitados para atender los casos con perspectiva de género o no cuentan todavía con liderazgos en paridad que velen por la despatriarcalización de la justicia. Sobre este tema particular, estaremos dialogando la próxima semana.
Twitter @mar_grecia
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