LaCostillaRota. 02 de enero, 2026.-Con más de 5,500 millones de personas conectadas a la red, el espacio digital se ha convertido en el principal aula y punto de encuentro para las nuevas generaciones. Sin embargo, lo que parece ser un foro de apoyo mutuo está revelando un lado oscuro: la consolidación de la “machoesfera” (o manosphere), una red de comunidades que, bajo el pretexto de abordar temas de salud física o paternidad, difunde discursos de odio y misoginia que ya permean escuelas y lugares de trabajo.
La machoesfera no es una plataforma única, sino un conjunto de foros, pódcasts y canales en redes sociales que promueven una visión rígida y agresiva de la masculinidad. Según informes de ONU Mujeres y la Fundación Movember, estas comunidades presentan erróneamente a los hombres como las verdaderas «víctimas» del progreso social y el feminismo.
El fenómeno no es menor: dos tercios de los jóvenes interactúan regularmente con influencers que promueven este tipo de retórica. Para muchos adolescentes, el ingreso a estos grupos ocurre de manera orgánica al buscar consejos sobre ejercicio, finanzas (como criptomonedas) o citas románticas.
«Muchos jóvenes se sienten aislados; dos terceras partes sienten que nadie los conoce de verdad», señala el informe State of American Men 2023 de Equimundo. Esta vulnerabilidad emocional es aprovechada por líderes de opinión que prometen «responsabilidad personal» mientras cultivan resentimiento hacia las mujeres.
La machoesfera se fragmenta en subgrupos con ideologías que varían desde el resentimiento social hasta la incitación a la violencia:
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Incels (Célibes involuntarios): Consideran el acceso al sexo como un derecho masculino y han sido vinculados a actos de violencia masiva.
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MRA (Movimiento por los Derechos de los Hombres): Utilizan un tono seudointlectual para afirmar que el voto y la educación femenina han perjudicado al hombre.
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PUA (Artistas de la seducción): Enseñan tácticas de coacción y desprecian el concepto de consentimiento.
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MGTOW: Hombres que deciden alejarse de la sociedad por considerarla «dominada por intereses femeninos».
Además, el uso de términos como «femoide» (para deshumanizar a la mujer) o la «pastilla roja» (una metáfora de The Matrix para referirse al despertar ante una supuesta opresión masculina) está normalizando un lenguaje extremo que los algoritmos de redes sociales suelen amplificar.
Contrario a lo que prometen sus líderes, los datos demuestran que estas ideologías dañan profundamente a los hombres. El estudio de Equimundo revela que aquellos con actitudes de género más restrictivas tienen mayor tendencia a:
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Adoptar conductas de riesgo y abuso de sustancias.
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Sufrir de depresión y pensamientos suicidas.
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Desatender lesiones físicas y su salud mental en favor de una imagen de «fortaleza».
Incluso se observa un retroceso generacional preocupante: la Generación Z, a pesar de ser nativa digital, es la más expuesta a la retórica sexista y muestra hoy más probabilidades de sostener ideas retrógradas que los hombres de generaciones mayores.
Ante este panorama, organizaciones como ONU Mujeres, con el apoyo de Islandia y la Unión Europea, han lanzado la iniciativa ACTUEMOS. El objetivo es combatir la desinformación, apoyar a las víctimas de acoso digital (que afecta al 58% de las niñas y mujeres jóvenes) y estudiar la conexión directa entre la misoginia en línea y la radicalización violenta.
La lucha contra la machoesfera no busca silenciar a los hombres, sino desmantelar los estereotipos que los encadenan a ciclos de violencia y aislamiento, buscando espacios digitales donde la identidad no se construya a costa del odio hacia otros.
Illustration: UN Women/Poompat Watanasirikul
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