Retroceso Institucional: La Reelección de Rafael Guerra en el TSJCDMX Ahonda Crisis de Justicia y Equidad

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. Ciudad de México, 17 de noviembre, 2025.- La reelección de Rafael Guerra Álvarez al frente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX) para el periodo 2026-2027 ha sido calificada por diversas voces internas y analistas como un grave retroceso para la autonomía, la transparencia y la paridad en el Poder Judicial capitalino.

Respaldado por 60 de los 79 votos del Pleno de Magistrados, Guerra Álvarez cerró la puerta a las aspiraciones de cambio, en medio de serias acusaciones de crisis interna y falta de perspectiva de género, y en medio de paros generalizados en el Poder Judicial de la Ciudad de México para condenar su postulación a la reelección.

Uno de los principales señalamientos en contra de la reelección es el rezago histórico en materia de paridad de género. Magistradas contendientes, como Celia Marín Sasaki y Rosalba Guerrero Rodríguez, calificaron al TSJCDMX como el «último bastión patriarcal» de la capital.

Así mismo, se destaca la ausencia histórica de mujeres al frente de dicho organismo, pues desde su fundación en 1855, solo una mujer, Clementina Gil Guillén, ha presidido el Tribunal, hace 37 años. La reelección de Guerra consolida la permanencia de un liderazgo masculino, ignorando el llamado a la alternancia y la necesidad de una indispensable perspectiva de género en la máxima cúpula de decisión.

Del mismo modo, las voces disidentes han vinculado directamente la gestión de Guerra con una crisis de gobernabilidad y eficiencia.

Trabajadores del Poder Judicial se manifestaron contra la reelección, acusando a la administración de ser un «criadero de nepotismo, corrupción y descomposición institucional». Estas críticas se alinean con señalamientos públicos sobre la concentración de poder y presuntas prácticas como la «venta de plazas».

Las magistradas opositoras denunciaron un «tremendo rezago» en la resolución de expedientes, agudizado por decisiones administrativas como la extinción de 36 juzgados que incrementó las cargas de trabajo.

La reelección ocurre en un contexto de paro de labores por parte de trabajadores que exigen mejores condiciones y un aumento salarial, quienes aseguran que el nuevo mandato solo traerá «más violaciones a los derechos laborales» y «hostigamiento».

La reelección de Guerra Álvarez, aunque se da bajo un marco legal que le permitía contender una última ocasión antes de que el cargo pase a ser de elección popular en 2027, ha sido criticada por la asimetría de poder que genera.

La magistrada Celia Marín incluso interpuso un amparo en procesos anteriores, argumentando que la posibilidad de perpetuarse en el cargo permite al presidente en turno utilizar los recursos institucionales a su favor para asegurar los votos, minando la independencia y el mérito.

En resumen, la permanencia de Rafael Guerra en la presidencia del TSJCDMX no solo cierra la posibilidad a la tan demandada alternancia y a la llegada de una mujer al liderazgo, sino que también amenaza con profundizar los problemas de opacidad, clientelismo y lentitud que aquejan a la justicia capitalina.

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