Por Yolitzin Jaimes Rendón
¿Cómo llega una a marzo de 2026 después de haber transitado varias primaveras con una marea feminista desbordando las calles y las plazas?
¿Qué ha cambiado desde entonces?
La violencia contra las mujeres sigue aumentando y camuflándose en nuevas narrativas. El autosacrificio y la belleza hegemónica se imponen con purpurina sofisticada. Muchas ideas del feminismo fueron absorbidas y manipuladas por el mercado para vendernos autoestima en una cantidad impresionante de productos. ¿Si todo es empoderamiento, nada lo es?. Un proceso profundamente personal y político se convirtió en un artículo más, empaquetado en un kit de venta listo para consumirse.
Me sigo preguntando qué ha cambiado desde 2016. Ese año en el que nos autoconvocamos a una movilización nacional contra las violencias machistas en México. Ese año en el que el manifiesto feminista surgió a pie, dialogado principalmente entre nosotras, por primera vez, de abajo hacia arriba. Nuestras quejas y reclamos se dirigieron hacia las cúpulas del poder, señalando a los agresores y también a instituciones ineficientes y corruptas.
¿Qué ha cambiado desde entonces?
Nosotras. Porque el acceso a la justicia sigue siendo a cuenta gotas.
¿Cuántas utopías imaginamos? ¿Quiénes se quedaron en el camino? ¿Cuántos agresores continúan en el poder, arropados por la impunidad?
Cada una de nosotras que iniciamos este camino colectivo hoy se encuentra en circunstancias distintas, pero frente al mismo escenario: una clase política que simula a la menor oportunidad y una profunda opacidad en la asignación de recursos destinados a erradicar la violencia contra mujeres y niñas.
Y aun así, aquí seguimos. Más críticas, más lúcidas, ¿más conscientes de que el feminismo no es una tendencia ni una mercancía?.
Ha sido una década de grandes cambios, se ha bordado con mutiples historias de mujeres que han sacudido sus propias vidas para enfrentar y señalar la omisión y la impunidad. ¿Cómo llegamos a 2026? ¿Cuántos diagnósticos médicos y psicológicos llevamos a cuestas?¿Cuántas perdimos las esperanzas? ¿Cuántas terminaron cediendo? ¿Cuántas pese a todo siguen intentándolo?
Particurlamente me gustaría regresar a ese histórico punto de partida del feminismo contemporáneo en 2016, y llenarme de fuerza como entonces, no sé si podría arriesgar mi vida siendo consciente de lo que eso implicó, porque los poderosos siguen siendo poderosos, los agresores continúan de cargo en cargo, y las cifras de violencias machistas siguen aumentando.
Si me lees, me gustaría que me ayudaras a responder todas estas preguntas, que no olvidemos ese feminismo en el que nos reunimos para escucharnos y hacerlo cimbrar todo. yolitzinjaimes@gmail.com
Foto de Marel Panchi Giles
Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota. Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.
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