LaCostillaRota. 06 de enero, 2026.- Tradicionalmente, el aumento de peso en las mujeres se ha asociado casi exclusivamente con la mediana edad y la menopausia. Sin embargo, nuevas evidencias médicas revelan que los cambios físicos subyacentes comienzan mucho antes en la edad adulta. La Dra. Daniela Hurtado Andrade, endocrinóloga y experta en obesidad de Mayo Clinic en Jacksonville, advierte que es fundamental comenzar a contrarrestar estos cambios antes de que llegue la perimenopausia para evitar complicaciones de salud a largo plazo.
De acuerdo con la especialista, el aumento de peso no es un fenómeno exclusivo de la madurez. Los datos demuestran que alrededor de los 30 años la masa muscular comienza a disminuir de forma progresiva como parte del proceso natural de envejecimiento, una condición que se agrava posteriormente con el fin de la etapa reproductiva. Esta pérdida de tejido muscular conduce inevitablemente a un metabolismo más lento, lo que se convierte en el principal factor de riesgo para el desarrollo de sobrepeso.
A este proceso biológico se suman los desafíos de la vida moderna. La abundancia de alimentos procesados con alto contenido en azúcar y grasa, junto con avances tecnológicos como ascensores y automóviles, ha reducido la necesidad de actividad física diaria. Asimismo, la dependencia de dispositivos digitales mantiene a las personas en un estado sedentario durante más tiempo, limitando los espacios dedicados al ejercicio.
Ante este panorama, la Dra. Hurtado Andrade enfatiza que la prevención es la herramienta más eficaz. Mantener un estilo de vida saludable que incluya al menos 150 minutos de ejercicio a la semana y una alimentación balanceada debe ser una prioridad mucho antes de la menopausia. Para limitar la pérdida de músculo, se recomienda que la dieta incluya suficientes proteínas y que la rutina de actividad física incorpore entrenamiento de resistencia o intervalos de alta intensidad.
Un aspecto crítico en este proceso es entender que las intervenciones de pérdida de peso también pueden provocar la pérdida de masa muscular, lo que explica por qué muchas personas alcanzan un «estancamiento» en sus resultados. Además, la especialista señala que el cuerpo está programado genéticamente para sobrevivir, por lo que a menudo lucha contra la restricción calórica activando mecanismos de hambre. Por esta razón, para muchas personas la dieta y el ejercicio por sí solos pueden no ser suficientes debido a la compleja regulación del equilibrio energético.
En casos donde el sobrepeso o la obesidad están presentes, es necesario considerar herramientas adicionales como medicamentos, procedimientos endoscópicos o cirugía bariátrica, siempre acompañados de apoyo nutricional y conductual. La Dra. Hurtado subraya que la obesidad es una enfermedad con base biológica y no un defecto de carácter, por lo que eliminar el estigma y la culpa es esencial para lograr resultados positivos. El llamado de los expertos es iniciar conversaciones preventivas con los equipos de atención médica desde principios de los 40 años, aprovechando cada visita clínica para abordar el control de peso desde una perspectiva científica y proactiva.
Imagen cortesía de Mayo Clinic
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