Por Angélica De la Peña
Las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, fueron brutalmente torturadas y asesinadas un 25 de noviembre de 1960 por órdenes del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
La Asamblea de Naciones Unidas aprobó esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Desde este día y hasta el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, se realizan diversos eventos para exigir la erradicación de la violencia contra las mujeres en todo el mundo.
México aprobó hace 27 años la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, conocida como Convención Belem Do Pará. El 2 de febrero de 2007 se publicó en el DOF la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que además de armonizar la Convención mencionada, también fundamenta su diseño en la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer CEDAW, vigente desde hace 44 años.
Acceder a una vida libre de violencia en los espacios público y privado, como un derecho humano fundamental, no puede entenderse sin la igualdad objetiva, real, sustantiva, entre mujeres y hombres, y por lo tanto la no discriminación de las mujeres por serlo.
Recordar lo anterior, y ante el balance sobre la situación de las mujeres y las niñas, nos obliga a reafirmar que necesitamos seguir incidiendo hasta lograr que las relaciones humanas entre hombres y mujeres, se basen en su reconocimiento como pares. Es, invocando a Marcela Lagarde, la construcción de la equivalencia humana.
Observamos hoy, con mucha preocupación no solo un retroceso en lo que hemos legislado en nuestro país, sino que también hay un desasosiego y alerta porque los tratados, recomendaciones, denuncias y sanciones en el ámbito de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, han dejado de tener un impacto en cada Estado Nacional.
El espectro de la violencia contra las mujeres y niñas es cada vez más preocupante, y se presenta en los diversos retos que se sobreviven en varias regiones del mundo por la migración, feminicidio, desaparición forzada y la trata de mujeres y niñas.
Los organismos de la ONU después de 80 años de su origen, hoy están en su peor etapa de funcionamiento, entre otras causas, también por la falta de recursos que le otorgan los gobiernos del mundo.
El Presidente Trump dice que la ONU es intrascendente e inútil. Hoy EU adeuda a la ONU 2,800 millones de dólares. Qué paradoja, cuando fue precisamente una norteamericana, Eleanor Roosevelt, quien influyó en su documento más trascendental: la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Muchos desafíos deben enfrentarse este 25N. El funcionamiento eficaz de la Secretaría de las Mujeres como parte del gabinete federal, es uno de ellos. El sistema establecido en la LGAMVLV, que articula a los 32 mecanismos estatales necesita reactivarse para atender los nuevos desafíos derivados de la migración nacional y extranjera, donde mujeres y niñas son víctimas de trata con fines de explotación sexual.
Urge abolir los estereotipos sexistas que cosifican a las mujeres. La trata existe porque hay clientes.
El machismo, como expresión de la cultura de predominio de un sexo sobre el otro, impacta de manera cruel y sistémica en la vida de las mujeres. No está suave que cada 25N sumemos pendientes. Necesitamos aliados en el poder.
Defensora de derechos humanos
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