Por Angélica de la Peña
Para identificar correctamente el título de este artículo, enuncio su origen. Reem Alsalem, Relatora Especial sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas de la ONU concluyó su intervención en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU, señalando que hace 30 años en la Conferencia de Beijing, con la Declaración y la Plataforma de Acción aprobadas con gran consenso, se creía por todas las mujeres de todo el mundo, que sus objetivos delineados eran alcanzables.
Hoy, en este aniversario, sigue estando vigente esta agenda acordada en Beijing en 1995, “no como un acto de caridad, sino como una necesidad y un derecho innegable para la mitad de la humanidad”.
Las doce esferas de especial preocupación inscritas en la Plataforma de Acción son los mínimos indispensables para el adelanto de todas las mujeres y niñas quienes sobreviven situaciones de enormes desventajas, desigualdad y discriminación, precisamente por su condición de ser mujeres. Justo en esta Cuarta Conferencia Mundial se inscribe por primera vez la esfera relacionada con la niña, lo que remarca el acierto al distinguir que las mujeres son discriminadas desde que nacen y hasta que mueren, y sin duda, las niñas requieren mayor protección.
Reem Alsalem ha alertado ante el borrado de las mujeres, e insta a todos los gobiernos a preservar las categorías basadas en el sexo biológico.
Quiero destacar los seis asuntos que ella mencionó ante la Asamblea de NU y que considera especialmente urgentes:
a) Reafirmar la dignidad y la humanidad inherentes a las mujeres; las mujeres no son “un subconjunto, sino la mitad de la humanidad”.
b) Recuperar la realidad material de ser mujer; recuerda que todos los instrumentos de derechos humanos prohíben la discriminación de las mujeres por serlo; hoy, dice Reem, que las promoventes de la Plataforma “se sorprenderían al saber que afirmar esta verdad es tildado por algunos de odiante, obsoleto o retrógrado”.
c) Afrontar la mercantilización y cosificación desenfrenada de las mujeres y las niñas; “sus cuerpos, su sexualidad e incluso sus funciones reproductivas se han convertido en productos de compraventa, creando un control y privilegio patriarcal”. Reem expresó una gran preocupación por la prostitución y tráfico con fines de explotación sexual de niñas y mujeres.
d) El colonialismo y la ocupación extranjera causan graves violaciones, y por desgracia recaen de manera cruda contra las mujeres y las niñas. Expresa su preocupación por los casos de Palestina y de Afganistán.
e) Acceso a la justicia para las mujeres y niñas; quedan impunes los criminales autores de trata, crímenes de guerra, genocidio; muchos alardean impunidad desde algunos gobiernos.
f) La militarización alimenta la violencia contra las mujeres; en lugar de que se trabaje por la paz y la erradicación de la violencia, se desvían los recursos para otros fines; la carrera armamentista mundial se intensifica “dejando a las mujeres y niñas pagando un alto precio”.
Reem Alsalem, de 49 años, trabajó 17 años en la ACNUR, hoy desde su encargo como Relatora por los derechos de las mujeres y niñas, concluye su intervención el pasado 22 de septiembre, a 30 años de la Conferencia de Beijing, señalando que la otra mitad de la humanidad está observando. Esa mitad les exigirá cuentas.
Y aquí en México ¿cuándo se dejará de simular que han llegado todas?
Defensora de derechos humanos
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