Las mujeres agricultoras en Perú luchan contra el cambio climático

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. Perú,16 de julio, 2025.- A casi 3,800 metros sobre el nivel del mar, en uno de los rincones más golpeados por el cambio climático, un grupo de mujeres indígenas aymaras lidera una silenciosa pero poderosa revolución agrícola. En la región de Ácora, al sureste de Perú, los patrones climáticos impredecibles —sequías intensas, lluvias torrenciales y pérdida de biodiversidad— han puesto en jaque la seguridad alimentaria de miles de familias campesinas. Pero en medio de esta crisis, las mujeres agricultoras han decidido resistir desde sus raíces.

“Antes no era así, el clima ha cambiado mucho”, cuenta Pascuala Pari, lideresa de la Asociación Sumaq Chuyma, mientras sostiene una bolsa de semillas de quinoa roja. Las semillas, explica, son más que insumos agrícolas: son vida, herencia y futuro.

Las agricultoras de Ácora no solo cultivan la tierra; también cultivan estrategias de adaptación frente a un entorno cada vez más hostil. Ante la amenaza de pérdida de cultivos autóctonos, estas mujeres han creado bancos de semillas comunitarios, donde conservan, intercambian y revalorizan más de 125 variedades de cultivos nativos, incluidos distintos tipos de papa y quinua.

“Nuestros cultivos estaban en peligro de extinción, pero ahora la gente está cosechando de nuevo”, dice Fanny Ninaraqui, de la Asociación Ayrumas Carumas. “Conservamos nuestras semillas, las vendemos, las compartimos. Así nos sostenemos”.

Gracias al trabajo colectivo y al apoyo de organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres no solo han recuperado su soberanía alimentaria, sino también su rol como lideresas en sus comunidades.

A pesar de su papel central en la producción de alimentos, muchas agricultoras peruanas no cuentan con títulos de propiedad sobre las tierras que trabajan. Según datos de ONU Mujeres, menos de la mitad de las mujeres rurales en el mundo tienen derechos seguros sobre sus tierras, y los hombres tienen el doble de posibilidades de acceder a propiedades legalmente reconocidas.

Esta falta de protección legal limita su acceso a recursos financieros, asistencia técnica y participación política. Reconocer formalmente a las mujeres como agricultoras no solo es un acto de justicia, sino una estrategia clave para su empoderamiento económico y social.

“Cuando se te reconoce como agricultora, tienes acceso a un mundo de recursos, representación y derechos”, afirma un reciente informe de la organización internacional Landesa.

El conocimiento de las abuelas como herramienta de futuro

La estrategia de resistencia de estas mujeres también tiene un profundo componente cultural. El resguardo de semillas nativas implica recuperar prácticas ancestrales, revalorizar el conocimiento intergeneracional y fortalecer la identidad indígena aymara.

“Estamos recuperando las semillas de la época de nuestras abuelas”, explica Pari. “Esto me apoya económicamente, pero también me conecta con mi historia”.

Además de resguardar semillas, las mujeres están sembrando confianza en sí mismas. Muchas de ellas, como Pascuala y Fanny, han asumido roles de liderazgo comunitario por primera vez en sus vidas.

“Puedo liderar, puedo enseñar lo que he aprendido. Ahora siento que tengo esta capacidad”, asegura Pari con orgullo. “Y les diría a más mujeres: sigan adelante, no se desanimen. Tomen la iniciativa como yo lo hice”.

El desafío global de género y clima

El caso de Ácora fue destacado esta semana en un evento paralelo del Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas, en Nueva York, donde se evaluó el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con solo el 18% de las metas en camino a cumplirse para 2030, el Secretario General António Guterres llamó a tomar medidas urgentes, incluyendo la intersección entre igualdad de género y cambio climático.

En este contexto, las mujeres agricultoras del Perú no solo están salvando cultivos; están sembrando un modelo resiliente de justicia climática, equidad de género y soberanía alimentaria desde los territorios.

Con información de Noticias ONU

Foto PNUD/MINAM/PPD/Nuria Angeles

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