Castigo contra Francia Márquez en Colombia

En el patriarcado, cuando hay turbulencias, las mujeres son las primeras sospechosas de la culpa

por Danna Urdaneta

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Por Danna Urdaneta

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Venezuela en el siglo XXI ha sido terreno fértil para experimentar toda clase de golpes de Estado, medidas genocidas y prácticas de terrorismo. Incluso, el mismo comandante Hugo Chávez viene de la triple “tradición”: la militar, la bolivariana y la golpista. Tan es así que en Venezuela nos acostumbramos a usar el adjetivo «constitucional» para diferenciar al presidente que sí es del que no lo es.

En Colombia hoy identifico parte de la experiencia venezolana: un presidente elegido constitucionalmente que es desconocido por Efraín Cepeda, presidente del Congreso, partidos de oposición, e incluso su mismo excanciller, quien le pide la renuncia a Petro y manosea a Francia Márquez en conversaciones privadas y medios de comunicación como si fuera su patrón de la finca llamada Colombia. 

Al mismo tiempo en redes sociales líderes del Pacto Histórico tratan a Francia Márquez de traidora para abajo por los audios que le grabaron a Leyva hablando de un acuerdo nacional después de que Petro “renuncie”. Según la fantasía de golpista, Francia Márquez sería la sucesora natural de Petro.

No es menor recordar que Francia Márquez fue la segunda candidata más votada con 783 mil votos en la consulta interna del Pacto Histórico en 2021. El primer candidato fue Petro. Ella fue la gran movilizadora de la campaña presidencial en la periferia colombiana, específicamente en la región del Pacífico, marginada por el racismo estructural del Estado.

Francia Márquez es oriunda del municipio Suárez, un municipio empobrecido como otros en el departamento del Cauca, un territorio con alta conflictividad social, con procesos de resistencia, con conflicto armado, y donde está asentada la Misión Cauca del Comando Sur. 

Márquez es víctima de desplazamiento forzado, como miles en Colombia. Fue minera artesanal y lideresa del Proceso de Comunidades Negras. Como muchas madres colombianas empobrecidas, fue trabajadora doméstica y madre soltera de dos hijos. Se graduó de bachiller a los 28 años en 2009, obtuvo el Premio Nacional de Derechos Humanos en 2015 y el Premio Ambiental Goldman en 2018. Se graduó como abogada en 2020, el mismo año fue Presidenta del Comité Nacional del Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia. Además, tiene una especialización en Escrituras Creativas del 2021. El mismo año es la segunda candidatura más votada en la consulta interna del Pacto Histórico porque obtiene 783 mil votos. En 2022 se convierte en la primera mujer afrocolombiana vicepresidenta junto con el presidente Gustavo Petro.

Desde el inicio del Gobierno del Cambio hubo rumores de que estaba siendo relegada, incluso en entrevistas llegó a decir que una forma de racismo era todo lo que le costaba gestionar dentro del gabinete las políticas para las cuales fue designada por el presidente, mientras que a otros funcionarios les hacían más sencillo el camino sin trabas. Jugar a ignorar, a que no estás, a que eres invisible, es una forma de invisibilización, minimización, violencia simbólica y psicológica que hemos vivido muchas mujeres.

Recientemente, Álvaro Leyva, excanciller de Gustavo Petro, cual patriarca conservador y famoso conspirador, mediante una carta le pide la renuncia al presidente constitucionalmente electo Gustavo Petro. Peor todavía, después fueron filtradas a la prensa unos audios donde él habla de la renuncia de Petro, un acuerdo nacional posterior e insinúa que Francia Márquez está al tanto, lo que claramente se constituye como un intento de golpe de Estado.

En respuesta a ello la vicepresidenta Francia Márquez se pronuncia ratificando su respeto a la investidura presidencial, su apego a la constitución y la ley, desmarcándose de cualquier intentona golpista, solicita a la Fiscalía una investigación y, como la vicepresidenta no mencionó los audios del patriarca en su comunicado, pero sí dijo todo lo demás, existe la interpretación generalizada de que no se desmarcó del plan golpista. Como mujer tiene que hablar en el tono y con las palabras que le son demandadas para poder tener aprobación.

En febrero del año pasado se inauguró el internacionalmente comentado consejo de ministros televisado de 4 horas donde pasaron muchas cosas que son de conocimiento internacional. Ahí Francia Márquez una vez más ratificó su respeto por la investidura presidencial y lideró con la exministra Susana Muhammad el rechazo a la presencia de Armando Benedetti en el gobierno debido a denuncias por violencias basadas en género contra su esposa, por no representar las luchas y las banderas del Gobierno del Cambio.

Poco después salió del Ministerio de la Igualdad y la Equidad, por el cual ella había luchado y no se le vio más presente en el consejo de ministros. Con todo lo que está sucediendo en los meses posteriores queda muy claro a qué se refería Francia Márquez cuando le dijo al presidente: «no soy su enemiga». 

No es mentira que en el nivel de las Mesas de Diálogos la política de paz total está en terapia intensiva. Incluso Francia Márquez dijo en el consejo de ministros que sus tías la llamaron recientemente debajo de la cama preguntándole qué hacer porque estaban bajo fuego de los grupos armados en el municipio Suárez. Eso sin contar todos los atentados y amenazas contra la vicepresidenta y su familia, al igual que recientemente amenazaron a los hijos de todo el gabinete ministerial.

En el patriarcado, cuando hay turbulencias, las mujeres son las primeras sospechosas de la culpa. Gustavo Petro eligió a un Armando Benedetti en el Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) por encima del reclamo de Susana Muhammad, la ministra con mejor ejecución presupuestaria, de su vicepresidenta Francia Márquez y de otros altos funcionarios aliados históricos como Álex López Maya, quienes dijeron en el consejo de ministros televisados que Benedetti es la antípoda de las luchas que llevaron al gobierno al poder.

Antes Gustavo Petro ya había puesto a Hollman Morris a dirigir el Sistema de Medios Públicos, quien tiene serias denuncias por violencia basadas en género. También acaba de poner como asesor a Víctor de Currea-Lugo, quien tiene denuncias incluso por pederastía, entre otras denuncias, también fui testiga del acoso a una amiga venezolana mientras nos ayudaba para que ella se hiciera una interrupción voluntaria del embarazo. Ahora Petro acaba de nombrar a Alfredo Saade como jefe de despacho, un pastor evangélico que es famoso por ser un antiderechos, quien tampoco tiene que ver con las luchas del cambio.

Sin embargo, dentro del Pacto Histórico no se le ha castigado política y mediáticamente tanto a Benedetti, Morris, de Currea-Lugo y Saade como a Francia Márquez, la primera vicepresidenta afrocolombiana. Independientemente de cómo termine esto, de las responsabilidades individuales y de la gestión pública de cada funcionario, queda claro el carácter racista y patriarcal, el ensañamiento contra una mujer que tiene voz propia en un país que no perdona que una trabajadora doméstica, negra, que se hizo a pulso, le disputara el poder.

La opinión de las autoras no compromete la posición institucional de Amassuru

Foto Captura de Pantalla desde X, fondo vía Canva. Composición LCR

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Somos una red de mujeres que trabajan temas de Seguridad y Defensa en América Latina y el Caribe (ALC), creada para promover el trabajo de las mujeres en el área, además de facilitar la visibilidad y los espacios de discusión en la región. Juntas, somos mucho más poderosas, por eso creemos que es central crear una red entre nosotras, en un área como la de seguridad, en la cual hemos sido segregadas históricamente. Somos una red independiente y apartidaria de mujeres que trabajamos en diversas áreas, incluyendo la investigación, la docencia, el trabajo directo en políticas públicas y prevención, el periodismo, las ONGs, los gobiernos nacionales y locales, así como en organizaciones internacionales y la academia, entre otras áreas. La red de Amassuru está enfocada en la seguridad en el sentido amplio, englobando temáticas de seguridad ciudadana, seguridad humana, seguridad internacional y justicia.

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

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