La compositora mexicana Gabriela Ortiz, rompe el techo conquistando tres Grammys

Con Yanga, Ortiz rescata la memoria de la tercera raíz africana en México y la lucha por la libertad. Con Dzonot, utiliza la sonoridad del violonchelo para alertar sobre la fragilidad de los cenotes y la crisis hídrica, conectando la creación artística con la urgencia ecológica

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. 04 de febrero, 2026.- En una noche histórica que redefine el papel de las creadoras latinoamericanas en la industria global, la maestra Gabriela Ortiz Torres, académica de la Facultad de Música (FaM) de la UNAM, rompió el techo de cristal al conquistar tres premios Grammy en la 68ª edición de los galardones celebrada ayer. Con este triunfo, la compositora mexicana no solo consagra su genio individual, sino que eleva el prestigio de la educación pública y del talento de las mujeres en el mundo.

La gala de ayer se rindió ante el álbum Yanga, un proyecto donde la maestra Ortiz demuestra que la música de vanguardia es el vehículo perfecto para la justicia social. Los tres gramófonos dorados que hoy ostenta la académica corresponden a las categorías de:

  1. Mejor Compendio Clásico.

  2. Mejor Composición Clásica Contemporánea (por la obra Dzonot).

  3. Mejor Interpretación Coral (por la pieza que da nombre al álbum, Yanga).

Este logro es particularmente significativo, pues ocurre apenas un año después de haber sido premiada por Revolución Diamantina, una obra dedicada a visibilizar los tipos de violencia que enfrentan las mujeres, consolidando así una racha de éxitos sin precedentes para una compositora nacional.

Para la maestra Ortiz, este triunfo es también un reconocimiento a su trayectoria dentro de la UNAM, institución que ha sido su casa desde el CCH. “La Universidad es una institución muy generosa. Gran parte de mi formación la hice ahí y para mí es importante regresar todo lo que me dio a través de las nuevas generaciones”, señaló la galardonada, quien hoy es un referente ineludible para las jóvenes que aspiran a dirigir y componer en escenarios internacionales.

Su éxito rompe las barreras de un género musical que, históricamente, ha relegado a las mujeres a la interpretación, dejando la composición y la dirección en manos masculinas. Al colaborar con figuras como Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles, Ortiz se posiciona en la cima de la pirámide artística global, demostrando que la perspectiva femenina es esencial para la evolución de la música contemporánea.

Con Yanga, Ortiz rescata la memoria de la tercera raíz africana en México y la lucha por la libertad. Con Dzonot, utiliza la sonoridad del violonchelo para alertar sobre la fragilidad de los cenotes y la crisis hídrica, conectando la creación artística con la urgencia ecológica.

Hoy, la comunidad universitaria y México entero celebran a una mujer que ha sabido transformar la partitura en un manifiesto. Gabriela Ortiz Torres no solo ha ganado tres premios; ha abierto una puerta monumental para que muchas más mujeres mexicanas se atrevan a soñar y a conquistar los podios más exigentes del planeta.

¡Goya por la maestra Gabriela Ortiz Torres!

Con información e imagen de Gaceta UNAM

Loading

Comenta con Facebook

También te podría interesar

Ir al contenido