Justicia tardía para Ernestina Ascencio: la CorteIDH condena al Estado mexicano por violación, tortura y muerte

Tras 18 años de impunidad y el encubrimiento oficial de una agresión militar, el tribunal internacional ordena a México reparar el daño causado a la mujer indígena náhuatl y a su comunidad.

por La Costilla Rota

LaCostillaRota. 17 de diciembre, 2025.- En una sentencia histórica emitida este 16 de diciembre de 2025, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) declaró al Estado mexicano responsable internacional por la violación sexual, tortura y muerte de Ernestina Ascencio Rosario. La mujer náhuatl de 73 años falleció en febrero de 2007 tras ser agredida por elementos del Ejército en la Sierra de Zongolica, Veracruz. El fallo desmorona definitivamente la versión oficial que, durante casi dos décadas, sostuvo que la víctima había muerto por «causas naturales», evidenciando una cadena de encubrimiento institucional que inició en los niveles más altos del gobierno de aquella época.

El tribunal concluyó que la agresión sexual sufrida por la señora Ernestina no fue un incidente aislado, sino un acto de tortura ejecutado con la intención de humillarla e intimidarla. La perspectiva de género e interseccionalidad fue clave en el análisis de la Corte, que subrayó cómo la vulnerabilidad de Ernestina —por ser mujer, indígena, adulta mayor y monolingüe— fue utilizada para obstaculizar su acceso a la salud y a la justicia. La sentencia destaca que el Estado falló en su deber de protección al no proporcionar atención médica oportuna (ella tuvo que viajar 10 horas antes de ser atendida) y al carecer de intérpretes que permitieran una comunicación digna en sus últimas horas de vida.

La CorteIDH fue enfática al señalar que las investigaciones iniciales carecieron de debida diligencia, estuvieron plagadas de estereotipos de género y fueron cerradas prematuramente para proteger la imagen de las fuerzas armadas. Este fallo no solo reconoce el testimonio de Ernestina, quien antes de morir señaló directamente a sus agresores diciendo en su lengua: «los soldados se me echaron encima», sino que también valida la incansable lucha de su familia y de las organizaciones feministas y de derechos humanos que se negaron a aceptar la verdad oficial del Estado.

Como parte de las medidas de reparación integral, la sentencia ordena a México reabrir una investigación penal exhaustiva para identificar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales de los hechos. Asimismo, el Estado deberá realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad, brindar atención médica y psicológica a los familiares de la víctima y fortalecer el sistema de salud en Soledad Atzompa. Un punto innovador es la creación de un Registro Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas para garantizar que ninguna mujer vuelva a enfrentar un proceso judicial o médico en el aislamiento del lenguaje.

Esta condena representa un hito fundamental para los derechos de las mujeres en México, especialmente en un contexto de creciente militarización de la seguridad pública. Al establecer que los crímenes cometidos por militares contra civiles deben ser juzgados con perspectiva de género y bajo estándares internacionales de derechos humanos, la CorteIDH envía un mensaje contundente contra la impunidad. La memoria de Ernestina Ascencio Rosario deja de ser el símbolo de una injusticia oficial para convertirse en el cimiento de una nueva exigencia de verdad y reparación para todas las mujeres indígenas del país.

JUSTICIA PARA ERNESTINA ASCENCIO ROSARIO

Foto: CNDH

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