La categoría “género”: el arma del neo patriarcado

Capsulas analítico reflexivas lésbicofeministas

por La Costilla Rota

 Por Yan María Yaoyólotl

La noción de “género” no es feminista, nunca fue una propuesta feminista. Quienes empezaron a utilizar este concepto para fundamentar y justificar la neo supremacía posmoderna neoliberal de los hombres ya no como heterosexuales sino como homosexuales, fueron sexólogos, psicólogos y médicos desde la perspectiva gay del mundo. (Y, por consecuencia, a pesar de que no lo hayan mencionado específicamente, la neo inferioridad de las mujeres).

El poderoso movimiento feminista que empezó a desarrollarse en los 70 nunca uso el concepto género, sino el de “rol sexual” para explicar la existencia de la esclavitud histórica de las mujeres (rol, papel o estereotipo sexual). El “sexo/rol sexual” como un sistema social que sobre la realidad del sexo (biológico) edificaba un sistema de roles sexuales (sociales) opresivos y represivos, denominado patriarcado. Explicación que era muy clara, precisa y no se prestaba a confusiones.

Pero el neo patriarcado a partir de las décadas 80s y especialmente, 90s con el fin de invalidar y nulificar esta explicación (para ocultar la esclavitud de las mujeres) inventó, a través del pensamiento neoliberal posmoderno el llamado “sistema: sexo/género” con el propósito de confundir al utilizar un concepto multisemántico que conducía a interpretaciones contradictorias y absurdas entre sí, el género, colocándolo como el eje central que explicaba la existencia no solo de hombres y mujeres sino de la sociedad misma (ocultando la esclavitud de las mujeres).

Fue en los 80 (una década contrarrevolucionaria) cuando una gay sadomasoquista, Gayle Rubin -sustentada en los filósofos franceses misóginos, principalmente Derrida y Foucault-  se infiltró (el virus rubinista) en el feminismo -y en la nueva izquierda- inoculando hábilmente la categoría de género a través de su perversa obra Reflexionando sobre el sexo de 1984, en la cual delineó las directrices principales de lo que más tarde sería la ideología generista, después la doctrina queer y finalmente, la metafísica transgénero y no-binaria (QTG-NB), todo ello, dirigido hacia el transhumanismo antihumanista.

Planteamientos que serían llevados hasta sus extremos más irracionales y misóginos a partir de los 90 por Judith Butler, la teóloga metafísica ficcional del queerismo (queer, otro concepto problemático del neo lenguaje neoliberal posmoderno para confundir). Logrando la descomposición del feminismo y su subordinación bajo lo que más adelante sería, la diversidad sexual y después, el borrado de las mujeres.

Fue Rubin (que ya se convirtió en hombre) quien acuñó la frase “sistema sexo/género” que se tragó acríticamente la academia. Y junto con la misógina Pat Califia y su grupo Samois (que reivindicaba el sadomasoquismo de hombres a mujeres, pero, inovadoramente, de mujeres a mujeres mismas, llamándole a esto obscenamente “lesbianismo”) iniciaron la famosa era “sex wars” (guerras del sexo) en E.U. durante los 80, golpeando desde las entrañas del feminismo a las propias feministas por no aceptar el sadomasoquismo, ni las sexualidades no-convencionales (entre ellas, la pederastia, el incesto o la violación) acusándolas de ser “antisexo” (actualmente, acusadas de “antitrans”). Iniciando, con esto, el proceso de descomposición del feminismo que hasta ahora prevalece bajo la ideología generista (perspectiva de género), la doctrina queer y la metafísica transgénero.

Pero fue en 1995, la IV Conferencia Mundial de la Mujer de la ONU, en Beijing, que para frenar el movimiento para la emancipación de las mujeres y a su instrumento ideológico, el feminismo, el neo patriarcado elevó al género -y no al sexo- a la categoría central para construir todo su edificio conceptual (una falacia, una categoría falsa), reduciendo a las mujeres a: “género”, a “uno de los dos géneros” o a “uno entre la multitud infinita de géneros que existen”. Esta mezcolanza y confusión no podría haber ocurrido con la categoría “sexo” biológico.

Negando que la mitad de la humanidad, las mujeres, – no son un género, son un sexo; – son uno de los dos únicos sexos que existen y – no hay más que dos sexos prototípicos en el planeta con sus variantes intersexuales.

La categoría de género, no ha sido “malinterpretada”, no se puede rescatar, ni recuperar, ni reexplicar como proponen algunas académicas (finalmente en las nubes) tratando de limpiarla del manipuleo perverso que han hecho de ésta las ideologías neoliberales posmodernas, porque en sí misma es un concepto científicamente inutilizable por ser multisemántico, ambiguo y contradictorio y, también, sobre todo, por ser mal usado intencionalmente.

Hay que sustituir la categoría “género” y recuperar las de “sexo” y de “rol sexual”; sustituir “sistema sexo/género” por “sistema sexo/rol sexual”; eliminar “perspectiva de género” por “perspectiva feminista”, así como sustituir “sociedades” en plural, por sistema económico, político, social y cultural patriarcal (implantado definitivamente hace aproximadamente ocho mil años).

Como dice Laura Lecuona “dejemos de hablar de género”. Y hay una poderosa razón en ello, – el género es el instrumento conceptual del patriarcado para frenar el proceso de emancipación de las mujeres; – el arma para combatir al feminismo y – la columna vertebral para la nueva dominación queer-transgénero y transhumanista. Sin la noción género, no podría haberse reconstruido el neo patriarcado: combatamos la ideología generista.

(Bienvenidas críticas y corrección de datos, la cosmobiopercepción feminista la construimos todas).

 

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

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Un amor en rebeldíaYan María Yaoyólotl

Yan María Yaoyólotl (México, 1952) es una activista lesbofeminista y artista feminista mexicana, pintora, gestora y curadora de arte. Fue cofundadora de los grupos Lesbos (1977) y Oikabeth (1978) orígenes del movimiento feminista-lésbico en México. Estudió filosofía en la UNAM, especializada en estética y política.

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