Caso Vallarta y la manía de no hacer bien las cosas

por Angelica De la Pena

Por Angélica de la Peña

 

No cabe duda de que en México nos falta mucho para lograr justicia plena para las víctimas del delito y para las víctimas de violaciones a los derechos humanos. Un ejemplo es el caso de Israel Vallarta, quien estuvo preso casi 20 años y fue absuelto de las acusaciones que enfrentaba.

Este caso está teniendo una atención muy conveniente, no solo por el grave fracaso del hecho judicial mismo, sino porque la liberación de Israel se está usando como una cortina de humo para que los medios de comunicación se desocupen de los viajes al extranjero de la burocracia dorada de Morena y se deje en paz al senador Adán Augusto López, a quien nadie le cree que, como gobernador, no sabía que su secretario de Seguridad en Tabasco (hoy prófugo) era el líder de una banda delincuencial que tiene aterrorizado al sureste y a quien apoyó desde su notaría en sus negocios.

Este escándalo requería una gran nota para dejar de ser el tema predominante en redes y medios de comunicación. Y esa la dio la errática procuración de justicia, hoy evidenciada por una jueza, que derivó en la salida de Almoloya de Israel, a quien se le ve muy bien asesorado para convertir su propio caso en un asunto de primera plana.

Desde el vehículo donde se trasladaba en sus primeras horas de libertad, reta a Carlos Loret de Mola a hablar sobre el montaje de su captura, ese 8 de diciembre de 2005, que se presentó en su programa en Televisa, como si la causa de su arresto hubiera sido delineada por este periodista. En todo caso, por eseerror fraguado por quienes lo detuvieron, hoy está en libertad y absuelto.

La invitación a filmar el arresto de los presuntos secuestradores —Israel Vallarta y Florence Cassez— no pudo ser desdeñada ni por Televisa ni por TV Azteca: era un hit.

Por cierto, ¿por qué Israel Vallarta solo reta al conductor de entonces, de Televisa? ¿Y no lo hace también con el de TV Azteca? Es inevitable la suspicacia de que la diatriba contra Loret tiene que ver con que es uno de los periodistas que más ha evidenciado la doble moral de López Obrador, de sus hijos, parientes, dirigentes de su partido y del gobierno actual.

Pero veamos: Israel Vallarta fue acusado de formar parte de la banda de secuestradores denominada “Los Zodiaco”; se le acusó de secuestrar a seis personas, una de ellas menor de edad. La defensa de oficio que llevó el caso de Vallarta acertó al invocar tortura en el procedimiento. La jueza Tercera de Distrito en Materia Penal, con sede en Toluca, al ordenar su liberación, señaló que no se puede acreditar el hecho delictivo por el efecto corruptor derivado del montaje que preparó el entonces responsable de la AFI, Genaro García Luna.

¿Fue un error el montaje de su aprehensión? Sin duda. Afectó el debido proceso legal. Y deja a las víctimas de secuestro sin justicia. La responsabilidad recae, además, también en la PGR de entonces y, hoy, en la FGR. Se les cayó el caso.

¿Es inocente Israel de los delitos de secuestro? Las víctimas, señala la jueza, fueron influenciadas por el montaje de los investigadores hacia la persona de Israel.

Pero volvamos al caso mediático: Vallarta no dejará en paz a Loret. No seamos ingenuos. En entrevista —chéquela usted—, desde Canal 11, dijo que quiere ser senador.

Aun con esto, no se nos olvide el otro tema: ese que, por omisión o comisión desde instancias oficiales, empoderó al grupo criminal La Barredora en Tabasco.

 

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

 

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