Por Gabriela Mayorga
Estaba en la escuela con mi mamá cuando todo explotó de repente; había fuego por todas partes, humo, gritos… no entendía qué pasaba, solo sentía mucho miedo. Me caí y no podía ver nada, todo estaba oscuro y dolía mucho. Cuando logré levantarme, busqué a mi mamá entre los escombros y el fuego, pero ella no se movía… Vi que mi mamá estaba muerta. Caminé sola entre las llamas, con mi ropa quemada y la cara llena de polvo, sin saber adónde ir, solo quería encontrar a alguien que me ayudara.
-Ward Jalal al Shiek Jalil, una niña palestina de seis años que sobrevivió a un bombardeo israelí en Gaza. El ejército israelí afirmó que la escuela albergaba supuestos centros de comando de Hamás y la Yihad Islámica, aunque no presentó pruebas
Crecimos con aquellas imágenes el genocidio que ocurrió durante la segunda guerra mundial, la devastación, el coraje y la triste qué le genera a uno pensar todo lo que vivieron, compramos el cuento que era una historia del pasado y que no se volvería a repetir, actualmente el conflicto armado entre Israel y Palestina se vive a través de redes sociales con dolor, miles de personas sobreviven y fallecen en condiciones infrahumanas, condiciones que ningún ser humano y mucho menos los niños deben de vivir.
Observamos imágenes que son devastadoras y crueles, pero vamos con datos para darle mayor respaldo al sufrimiento, desde octubre de 2023, según el Ministerio de Salud de Gaza, al menos 16.500 niños han sido asesinados por los ataques israelíes. Al menos un menor de edad fue asesinado en el enclave cada 45 minutos, o un promedio de 30 al día.
De acuerdo con el Comité sobre los Derechos del Niño denuncia señala que al menos un millón de niños y niñas han sido desplazados, 21.000 están dados por desaparecidos, 20.000 han perdido a uno o ambos progenitores, 17.000 se encuentran solos o separados de sus familias y 3.500 están en riesgo de muerte por falta de alimentos. Además, según Save the Children, el 95% de los niños en Gaza experimentan síntomas de depresión, ansiedad, agresividad y preferencia por el aislamiento.
La infancia en Gaza enfrenta un futuro incierto, marcado por cicatrices físicas y emocionales profundas. Es responsabilidad de todos garantizar que estos niños reciban la protección y el apoyo necesarios para reconstruir sus vidas y aspirar a un futuro en paz, pero qué podemos hacer yo a miles de kilómetros de distancia.
Se puede alzar la voz para crear conciencia con tu red social, compartir información verificada y dar espacio a las historias de quienes no pueden contarlas. Se puede apoyar a organizaciones humanitarias que brindan ayuda vital a los niños afectados por la guerra, ya sea a través de donaciones, voluntariado digital o difusión de sus campañas. La distancia no impide ser parte del cambio; sino que desafía a actuar con más intención.
Imagen creada con IA por LCR
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