Una década de Ni Una Menos: el grito que recorrió el continente

El movimiento que nació en Argentina encendió la lucha contra la violencia de género en toda América Latina. Hoy, con retrocesos institucionales, el desafío es sostener y expandir los derechos conquistados

por Amassuru Mujeres en Seguridad

#Amassuru #MujeresEnSeguridad

Por Florencia D. Vega y Carolina Barone

Se cumplen 10 años del femicidio de Chiara Páez. Tenía 14 años cuando Manuel Mansilla la asesinó en la localidad de Rufino, al Sur de la Provincia de Santa Fe. El homicida debía cumplir 21 años y 6 meses de condena, pero la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Penal rebajó su pena a 15 años, su mamá Verónica sigue pidiendo justicia por su hija.

Una década desde que el grito de «Ni Una Menos» resonó por primera vez en las calles y se levantó como una ola que alcanzó las ciudades más remotas, y más olvidadas por el sistema judicial. Lo que comenzó como una manifestación de dolor y exigencia de justicia se transformó en un movimiento que despertó la conciencia colectiva y se expandió por todo el continente, impulsando movilizaciones en diversas ciudades y países. Chile, México y Uruguay se unieron al unísono emulando a Argentina, y miles de mujeres se volcaron a sostener el lema por las avenidas de cada país. Ecuador hizo lo propio pocas semanas después. Para 2018, Ni una Menos había recorrido el mundo, y las marchas se registraban en Norteamérica, Europa, e incluso Asia.

La violencia por motivos de género es la principal causa de muerte violenta de mujeres en el país¹, 2 de cada 3 mujeres asesinadas son en contexto de violencia de género. Sólo el 18% hace la denuncia. En 2024 se contabilizaron 247 víctimas letales de violencia de género en Argentina, lo que equivale a una mujer asesinada cada 39 horas. En lo que va de 2025, ya son 100 los feminicidios registrados en el país². Estos datos reflejan no sólo la violencia física, sino también el marco de violencia simbólica e institucional que perpetúa estructuras de injusticia y desigualdad.

No es lo mismo: ¿Por qué los homicidios perpetrados contra hombres no son “violencia de género”?

Retomamos esta interrogante que cada cierto tiempo empaña el foco, para reiterar la noción de que un crimen de género es aquel que se comete en función del género de la víctima, y más específicamente, como resultado de relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres. En el caso del femicidio o feminicidio, se trata del asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer, en un contexto de discriminación y desigualdad. Porque aunque los hombres también son víctimas de violencia, las estadísticas nos muestran que el móvil no es su condición de hombres, y que la mayor cantidad de asesinatos de hombres es perpetrado por otros hombres, no por mujeres.

En la legislación argentina, en 2013 se incorpora el agravante de pena en cuando mediare violencia de género, plasmado en el artículo 80 inciso 11 del Código Penal. Es importante destacar que el código penal argentino no dice la palabra “femicidio” sino que es un agravante en el artículo de homicidios dolosos. La figura del femicidio es, por lo tanto, un logro jurídico y una elevación de los estándares penales, pero es también un hito político que marca una inflexión en la percepción de las mujeres en la sociedad, y como titulares de derecho.

Como todo fenómeno delictivo particular su abordaje requiere estrategias diferentes a otros tipos de homicidios dolosos porque las causas estructurales son diferentes. Esta es la razón por la que podemos vislumbrar en los informes anuales del SNIC del Ministerio de Seguridad de la Nación la caída de la tasa de homicidios totales en forma sostenida en los últimos años, sin embargo, de acuerdo al informe de la Oficina de la Mujer de la CSJN vemos cómo la cantidad de femicidios se mantienen estables con fluctuaciones (2020-2021; 2023-2024)³. Esta tendencia refuerza la importancia de invertir en políticas de prevención y atención integral.

Políticas de género a nivel nacional

A nivel nacional se avanzó en la decisión de eliminar la institucionalidad específica en materia de políticas de género. En la actualidad apenas se sostiene la Línea 144 -de 2023 a 2024, sufrió una reducción de presupuesto del 64%-, asimismo, según la normativa, el programa de apoyo económico “Acompañar” para víctimas está vigente, sin embargo, la realidad es que en las provincias afirman que no hay nuevas altas. En este sentido, el esfuerzo para poder dar respuesta a la realidad que viven las mujeres en el país recae casi exclusivamente sobre las provincias y la CABA.

En Mendoza, particularmente, el impacto de este movimiento ha sido significativo. Se trata de una de las jurisdicciones en la que la reestructuración sobre áreas sensibles se ha hecho evidente con fuerza. En este contexto y según datos recientes, en 2024 se registraron 6 femicidios en la provincia y en la mitad de estos casos existían denuncias o antecedentes de violencia. Además, en los primeros tres meses de 2025 ya se han reportado cinco femicidios, lo que ha encendido las alarmas sobre la persistencia y gravedad de la violencia de género en la región. Las cifras pueden ser aún más devastadoras en localidades rurales y en provincias con debilidades institucionales históricas.

La situación se torna aún más compleja al observar que esta realidad afecta peor a las mujeres en situación de vulnerabilidad. En este contexto, resulta fundamental que las políticas públicas no queden supeditadas a ciclos económicos ni a orientaciones partidarias. Derribar desigualdades estructurales por motivos de género debe ser un acuerdo transversal, de todos los partidos, de todos los Poderes del Estado, de toda la sociedad. En esta agenda no debe haber grietas, es una cuestión de Estado la protección de la vida y la libertad de las personas. Con violencia, no hay libertad.

El escenario mundial en los últimos 10 años

Según un informe de ONU Mujeres, aproximadamente 51,100 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas íntimas o por otros miembros de su familia durante 2023 . Además, se estima que una de cada ocho mujeres y niñas de entre 15 y 49 años ha experimentado violencia de parte de su pareja en el último año⁶.

Frente a este panorama, es crucial mantener y fortalecer la conciencia colectiva que «Ni Una Menos» ha logrado construir. La lucha por la igualdad y la erradicación de la violencia de género no puede retroceder. Es necesario visibilizar esta problemática con mediciones precisas, con mecanismos de denuncia efectivo, con un sistema penal que ponga a los femicidas tras las rejas para que dejen de amenazar la vida de niñas y mujeres.

Argentina, con su historia de lucha de mujeres, debe continuar siendo un faro para la región en la defensa de los derechos de las mujeres y las diversidades y defender por todos los medios el legado de movimientos de derechos que atravesaron los años y gobiernos de todo el espectro político. La memoria de quienes ya no están y la esperanza de un futuro más justo, nos convocan a no bajar los brazos aún en tiempos adversos, donde la reflexión y la organización son una vez más los pilares de un movimiento ciudadano.

La sostenibilidad de los derechos conquistados en materia de igualdad y protección frente a las violencias requiere un compromiso institucional que los resguarde como parte integral del desarrollo democrático y social. La historia nos exige estar a la altura.

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Notas al pie

1. SNIC, Ministerio de Seguridad Argentina, 2023.

https://cloud-snic.minseg.gob.ar/Informes/Informes%20Especiales/Informe_Muertes_violentas_y_otra s_violencias_contra_mujeres_2022.pdf

2. Observatorio “Ahora sí que nos ven”, 2025.

3. https://www.csjn.gov.ar/omrecopilacion/omfemicidio/mapafemicidioaaaa.html?idAnio=2024

4. La Línea 144 ofrece atención telefónica especializada a mujeres víctimas de violencia de género. Funciona las 24 horas, los 365 días del año de forma gratuita y anónima. Tiene alcance en todo el territorio nacional.

5. Registro Nacional de Femicidios de Mumalá, 2025.8 El progreso en el cumplimiento de los Objetivos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de Género 2024. ONU Mujeres, 2025.

 6. El progreso en el cumplimiento de los Objetivos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de Género 2024. ONU Mujeres, 2025.

 

La opinión de las autoras no compromete la posición institucional de Amassuru

Foto Captura desde X, Composición LCR

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Somos una red de mujeres que trabajan temas de Seguridad y Defensa en América Latina y el Caribe (ALC), creada para promover el trabajo de las mujeres en el área, además de facilitar la visibilidad y los espacios de discusión en la región. Juntas, somos mucho más poderosas, por eso creemos que es central crear una red entre nosotras, en un área como la de seguridad, en la cual hemos sido segregadas históricamente. Somos una red independiente y apartidaria de mujeres que trabajamos en diversas áreas, incluyendo la investigación, la docencia, el trabajo directo en políticas públicas y prevención, el periodismo, las ONGs, los gobiernos nacionales y locales, así como en organizaciones internacionales y la academia, entre otras áreas. La red de Amassuru está enfocada en la seguridad en el sentido amplio, englobando temáticas de seguridad ciudadana, seguridad humana, seguridad internacional y justicia.

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

FLORENCIA D. VEGA

 Es parte de Oikos Red Ambiental (Argentina) y Defensoría Ambiental (Chile)

 

 

 

 

 

 

CAROLINA BARONE

Es politóloga, Mg. en políticas públicas (U. Austral). 

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