Por Polett Delgado
Si voy a comenzar a escribir para la Costilla Rota quiero que sea desde la honestidad y si me toca transparentar, debo confesar que nunca me ha representado un problema el incomodar, es más acepto que encuentro placer en ello.
En el lugar donde yo nací, el feminismo apenas está despertando, es una bebé que está dando sus primeros pasos, pero atentas que son pasos firmes y que nos llevarán lejos.
En el noreste, el patriarcado ni si quiera se toma la molestia de disfrazarse, se presenta orgulloso como macho y goza de su existencia como padre de familia, hermano, hasta juez y ministerio público.
En Coahuila el feminismo resiste dignamente ante la crianza de casa, las violentas instituciones y ahora a partir de este 2024, resiste ante la diversidad sexual como en tantas partes del mundo.
En esta entidad el feminismo decidió no ceder espacio a la transexualidad ni a ninguna otra lucha que no sea, la de las mujeres para la mujeres, y aquel que tache eso de retrógrado o cuadrado no es más que otro hijo del patriarcado.
Maternar luchas que no son nuestras no es una opción, suficiente tarea ancestral tenemos como para venir a ser madres de todas las luchas.
Así nos toque iniciar desde el principio, la postura de radical y abolicionista será la única, total que al principio a aclare que me reconozco como incomoda.